Pérdida de valor del dinero de los trabajadores; a abril reporta un deterioro de 243 mil 365 millones de pesos. Mezquindad de quienes se sirven del dinero y no pagan lo justo por el beneficio que obtienen.

Marco Antonio Durán Ruvalcaba*

Una de las principales fuentes de financiamiento que tiene un país es sin duda el ahorro de su gente. Al igual que las personas o empresas piden financiamiento para algún proyecto, el gobierno demanda dinero también para financiar obras: ejemplo: tren maya, dos bocas, AIFA, etc.

Hay dos tipos de financiamiento, externo e interno. El externo, regularmente es dinero que entra al país y proviene de ahorradores extranjeros que compran bonos del gobierno mexicano y el interno es dinero de mexicanos que también compran bonos.

Suelen ser Certificados de la Tesorería, bonos M, Bondes, Udibonos, BPAS.

La idea de un ahorrador es obtener un rendimiento o premio por guardar su dinero, es decir aumentar su patrimonio a la vez que evitan perder poder de compra en el tiempo. No es lo mismo comprar un auto hoy que cuesta un millón de pesos a adquirirlo un año después que valga un millón cien mil, debido al proceso de inflación.

Por ejemplo, antes de la pandemia —2018—un kilo de tortilla costaba 12 pesos. Con 20 pesos se podía adquirir 1.7 kilogramos; el costo de un kilogramo hoy es de 25 pesos, es decir que con 20 pesos sólo se podrían comprar 800 gramos o, la mitad de producto.

Significa en términos llanos que el dinero perdió la mitad de su valor en estos años.

Es por eso que si la persona deja su dinero en una caja o debajo del colchón, simplemente no obtendrá ningún beneficio a que si lo invierte o lo deposita en un banco.

Es lógico entonces entender que el dinero de los ahorradores no está depositado en la caja fuerte de algún banco, lo que se hace es darle movimiento, que circule, para generar un interés que ayude a no perder valor en el tiempo, producto de la inflación.

En teoría un ahorrador deposita su dinero en un banco, compra bonos o invierte en cualquier otro instrumento, si la tasa de interés que recibe garantiza un premio mayor a la inflación. Financieros, economistas o contadores le llaman tasa real.

En México la tasa de interés ronda el 7 por ciento anualizada, es decir que, si la persona va al banco y quiere ahorrar, el rendimiento o premio a recibir será equivalente a la tasa de equilibrio actual, pero según INEGI, la inflación general es de 7.6 por ciento, aunque en 11 estados entre ellos, Oaxaca, Campeche, Morelos, Chiapas, Durango, Michoacán, Baja California, Zacatecas y Nuevo León, los precios fluctúan con un alza de entre 9 y 10 por ciento.

Peor aún, la de los alimentos según Banco de México supera el 13 por ciento.

Una simple operación arroja que si la inflación fluctúa entre 7.6 y 10 por ciento, pero la tasa de interés está en 7 por ciento, por deducción matemática sabemos que el premio será negativo.

Tasa real = -3; resultado de restar: 7 de interés, – 10 de inflación.

En este caso se sobreentiende que el dinero, aunque se ahorre o se invierta va reportar una pérdida o bien, tendrá hoy menor poder de compra, se devaluó.

Lo que seguramente va a sugerir un asesor bien entrenado, es gastarlo o comprar bienes que puedan obtener un mejor valor o plusvalía futura como: una propiedad o activo en metales precisos, pinturas, esculturas o divisas, etc.

¿Qué pasa con el dinero que tenemos ahorrado en las Afores?

Este ahorro es obligatorio, no se puede disponer de él y encima hay quien decide en que invertirlo, los plazos y a quien prestarlo.

Explicar no es fácil y menos cuando se trata del dinero de todos los trabajadores mexicanos, es por eso que las Afores o el mismo gobierno no ha dicho que en lo que va del este 2022 han tenido minusvalías por unos 243 mil 365 millones de pesos.

En diciembre de 2021, los recursos administrados por las Afores era poco más de 5 billones 246 mil millones de pesos, y para abril de 2022 solo son de 5 billones, en efecto se depreciaron esos recursos 4.6 por ciento.

El problema radica en que los ahorros de la Afores sirven para financiar al gobierno, la mayor parte de los recursos están invertidos en instrumentos gubernamentales (bonos M y Cetes) porque además la Ley del ahorro para el retiro así fue diseñada.

Poco más de la mitad del dinero de los trabajadores están invertidos en deuda gubernamental que emite la SHCP y coloca el Banco central cada semana (50.34%) entre inversionistas, dependiendo también de otros factores como Siefores para las personas mayores, es decir que están por jubilarse y en donde están obligados a tener más del 80 por ciento en bonos del gobierno.

Según la Consar, una tercera parte se invierte en deuda privada nacional (15.27%) y Renta Variable internacional (14.07%), mientras que el 20% restante se compone de Renta variable nacional y Deuda internacional.

Es aquí en donde entra la mezquindad de quienes se sirven del dinero y no pagan lo justo por el beneficio que obtienen.

La tasa como ya dijimos anteriormente en este espacio, la fija el Banco de México. En su reunión, la junta de gobierno decide el nivel que debe tener el costo del dinero. Uno de los razonamientos es mantener tasas bajas por que de subirla más traería consecuencias negativas para la economía.

Uno de los efectos más grandes a considerar es que un alza mayor, puede frenar y hasta meter en un ciclo de recesión al país.

Otro factor que siempre ponderan es la deuda, el gobierno emite bonos que son deuda y si la tasa de interés es elevada tendrá que pagar más dinero, se llama costo financiero de la deuda.

Este gobierno ha a postado y hasta sugerido no aumentar la tasa de interés, para beneficiares sin ofrecer alternativas a los ahorradores que prácticamente ven su dinero perder valor en el tiempo.

Eso ha sido una práctica común en muchos gobiernos y a lo largo de la historia de México.

El ahorro es parte de la riqueza, el depreciar o devaluar el dinero es empobrecer a los ahorradores y al país. Es perverso financiarse con el dinero de los mexicanos y no pagar lo justo.

Pero ¿cómo sucedió?

Dos factores han propiciado este fenómeno, la volatilidad mundial en los mercados financieros, por el desalentador panorama económico, la pandemia que sigue provocando cierres en Asia y rompimiento en las cadenas de sumisitos, escases, baja producción de alimentos que impacta a los precios.

Desde luego la inflación que continúa sigue siendo el peor cáncer para cualquier sociedad, por la pobreza que genera.

*Maestro y Doctor en Ciencias económicas por el IPN y la Universidad Autónoma Chapingo; es profesor investigador, coautor de los libros: Los depredadores, Plantea, 2017 y Análisis de la Macroeconomía y del Sector Externo de México, Universidad de Humboldt, Alemania; Complutense, Madrid, España, 2018. Ha escrito infinidad de artículos para revistas especializadas, miembro del SNI. Correo electrónico mardur6@hotmail.com