Dinero sobra, lo que no hay son mercancías. Subir tasas sirve para retirar excedente monetario hasta equilibrar la cantidad de bienes y el dinero en circulación.

Marco Antonio Durán Ruvalcaba*

En los últimos días la pregunta más frecuente es: ¿cómo le afecta a la gente común, a la de a pie en la calle, que el Banco de México aumente las tasas de interés de referencia?

Es habitual escuchar en todos lados —noticieros, amigos, trabajo, en la sobremesa, etc.—, que hubo alza en las tasas por parte de la autoridad monetaria para tratar de contener la inflación que aqueja a todo el mundo. El alza fue un récord de 75 puntos base para establecerla en 7.75%

En general, la población no da mucha importancia al hecho, porque a veces ni se imaginan el efecto que tiene esta decisión en su vida cotidiana.

La consecuencia inmediata entre las personas se refleja en el alza que tienen los préstamos en negocios, el empeño, entre amigos, pero también el crédito bancario, en tarjeta de crédito, el del automóvil, la hipoteca, sobre muebles, enseres, ropa, zapatos que se compran a plazos en tiendas departamentales o comerciales.

Ahora también hay que considerar que, si usted tiene contratada una deuda, esta también crece, porque ahora va a devengar más intereses.

¿Qué significa subir las tasas o por qué se dice que es un mecanismo para contener la inflación?

Hace poco más de dos años (2019) inició en el mundo una crisis de salud no vista nunca antes en la época moderna. La pandemia del coronavirus propició que las actividades pararan en muchos países, es decir se dejaron de crear o fabricar bienes, de elaborar alimentos; se suspendieron los transportes y cancelaron viajes, se confinó a millones de personas para evitar mayores contagios.

El problema es que las personas no dejaron de demandar y consumir alimentos y bienes. La gente que dejó de trabajar incluso siguió cobrando un salario y en otros casos donde se perdió el empleo, los gobiernos ofrecieron apoyos económicos. (no es el caso de México)

¿De dónde salió tanto dinero para sostener a millones de personas y empresas que no trabajaron?

Algunos países sobre todo desarrollados, pusieron a circular dinero de manera casi ilimitada, se utilizaron mecanismo como el Quantity Easy (QE) u otros parecidos en Europa y Asía para inundar al mercado de dinero. La idea era que sus economías no pararan o cayeran en recesión.

Además, los bancos centrales como la Reserva Federal (FED) en Estados Unidos o el Banco Central Europeo, dispusieron tasas de interés de hasta 0 por ciento, abaratando el crédito e invitando a la gente a pedir prestado sin cargo alguno.

Otro problema fue el estímulo fiscal que se ofreció a empresas y personas, es decir, dejar de pagar impuestos, disminuirlos en otros casos y dar dinero para seguir funcionando y poder pagar salarios para no quebrar. Se mandaron por ejemplo cheques a familias enteras de hasta tres mil dólares en EU.

Lo anterior provocó que escasearan mercancías, alimentos, productos agrícolas y que los inventarios y existencias acumuladas desaparecieran.

Por supuesto vino una guerra entre Rusia y Ucrania que terminó por agravar la situación, pues sanciones y problemas políticos ayudaron a que sobre todo escasearan combustibles (petróleo) y materias primas, insumos para producir otros bienes.

Significa entonces que dinero hay, lo que no hay son alimentos, productos, mercancías. Las pocas que hay o que se van produciendo tienden a aumentar su precio debido a que todos los países las demandan, provocando inflación en el mundo.

Para contrarrestar el efecto perverso que ha traído el exceso de dinero y contener el alza en los precios o detener la inflación se tiene que recurrir a una política monetaria restrictiva. En esencia significa, retirar de la circulación los billetes del mercado o neutralizar tanto papel moneda.

La forma más común es emitir bonos (deuda nacional) con tasas de interés atractivas para los inversionistas o ahorradores. En otras palabras, se trata de evitar o inhibir el gasto de la población; impedir que salgan a comprar compulsivamente o recurrir al crédito hasta equilibrar el número de bienes disponibles en el mercado con la cantidad de dinero necesaria.

Es una de las dos herramientas que tiene cualquier gobierno para controlar la inflación; la otra es la política fiscal y juntas sirven para estimular o desestimular una economía.

No es deseable recurrir a este mecanismo de subir tasas de manera prolongada y en niveles altos porque se corre el riesgo de frenar abruptamente una economía. Cuando se inhibe el consumo, es decir el gasto de las personas, se cae la producción de bienes y servicios, la inversión productiva se detiene, crece el desempleo, cae el ingreso y se entra en un ciclo económico recesivo.

Ahora bien, México no es la excepción, no está exento de lo que pasa en el mundo, la inflación también está asfixiando a los mexicanos porque esta inmerso en un mundo globalizado.

Dos tipos de inflación tenemos: interna y externa.

De la interna explicamos que tiene como factores la delincuencia, los formadores de precios y la caída en la producción nacional de alimentos, bienes y servicios además de la crisis, la falta de medidas públicas para ayudar a la población y las políticas sociales mal encaminadas.

Por otra parte, tenemos la inflación importada. México es un país que depende mucho de las compras en el extranjero. Se importan combustibles, alimentos, pero sobre todo bienes intermedios, los cuales representan más del 70 por ciento del total de las adquisiciones en el exterior. Productos que demanda la industria manufacturera para para producir bienes finales o terminados.

Al venderlos al consumidor final, se tiene que incorporar el nuevo precio que encarece el producto. La inflación importada en México es superior al 13 por ciento, de acuerdo a datos de INEGI.

La inflación se encuentra en niveles no visto en 21 años, esa situación mantiene preocupados a funcionarios de la SHCP y Banxico. Por lo cual se anticipan más alzas. Esta última alza de 75 puntos base tomada el miércoles 25 de Julio, es la primera desde 2008 cuando se implementó la nueva política monetaria.

Quizás no sea la última en este año pues se prevé que pueda haber hasta dos más de esta magnitud para llevar la tasa de referencia hasta un nivel cercano al 9.5 por ciento.

Significa que vienen momentos difíciles y complicados para los mexicanos por que se avecina una tormenta financiera mayor, con mayores niveles de deuda para las personas y el mismo gobierno que tendrá que pagar un mayor costo por el servicio de su débito.

De no subir la tasa de interés, se correría el riesgo de afectar el tipo de cambio. El diferencial de tasas entre Estados Unidos y México debe ser mayor para el último con el fin poder ofrecer un atractivo mayor a los inversionistas extranjeros. En Estados Unidos quizás este año lleguen 4.5% en tanto que en México se anticipa un nivel cercano al 9%.

La razón es simple, tratar de que llegue nuevas inversiones, mantener las que hay. Si no se aumentaran las tasas como sugiere el presidente, López Obrador, habría fuga de capitales y salida masiva de dólares con consecuencias graves para el peso. Depreciación que pondría en problemas a las Finanzas Públicas, el ahorro de los mexicanos, además de traer más inflación y empobrecimiento del país.

Maestro y Doctor en Ciencias económicas por el IPN y la Universidad Autónoma Chapingo; es profesor investigador, coautor de los libros: Los depredadores, Plantea, 2017 y Análisis de la Macroeconomía y del Sector Externo de México, Universidad de Humboldt, Alemania; Complutense, Madrid, España, 2018. Ha escrito infinidad de artículos para revistas especializadas, miembro del SNI. Correo electrónico mardur6@hotmail.com