Por: Christian Vaslaf Santacruz Montealegre

Las sandeces del presidente

Afortunadamente cada vez menos mexicanos creen en las sandeces del presidente de México, del total de los treinta millones de mexicanos que votaron por él en 2018, ahora salieron a “ratificarlo” poco más de dieciséis millones quinientos mil ciudadanos, que representa una participación del 17.7% del total del padrón electoral.

Lo cual se traduce en que conforme pasa el tiempo, los ciudadanos que buscaban el anhelado cambio democrático ahora no confían en Morena y menos en López Obrador, sin embargo tampoco hay que menospreciar a su voto duro, que en esta ocasión fue de poco más de 16 millones de votantes.

En Tlaxcala la participación quedó por debajo de lo esperado por los morenistas, quienes esperaban una participación más copiosa, la participación en la entidad fue de 25.6% del total del padrón electoral, es decir poco más de 245 mil ciudadanos salieron a participar en la revocación mandato, cantidad menor a los votos obtenidos por morena en la pasada elección local.

No obstante a la presión que existió sobre los trabajadores del gobierno estatal, así como en los ayuntamientos, el resultado fue pésimo.

Y me refiero no solo a la presión ejercida mediante publicidad en la que amenazaban a la población que si no salía la gente a votar se perderían los apoyos recibidos, sino también la cantidad de amenazas que sufrieron los trabajadores de gobierno a quienes se les exigió sacaran a los que pudieran a votar, tan desesperados estaban que ya no fijaron cantidades, la indicación fue saca a los que puedas a votar.

Supuestamente la ciudadanía en 2018 votó ya no por un cambio, sino por una transformación; sin embargo, esta no va a suceder.

Las mismas prácticas implementadas por el viejo régimen durante el priiato salieron a relucir en este proceso, así como en la pasada elección en 2021. Sigue siendo la misma gata, solo que revolcada, de tal manera que no esperemos que con este dizque nuevo régimen haya un verdadero cambio.

Y ya que hablamos de la inmundicia con la que se conduce Morena, en el PRI, resulta que ahora con tal de hacerse de la gubernatura de Hidalgo, los priistas van a ceder ante López Obrador en cuanto a la aprobación de la reforma energética.

Y es que la esposa del ex gobernador de Tamaulipas, Rubén Moreira, la diputada federal Carolina Viggiano es la carta sobre la mesa para negociar la gubernatura a cambio de los votos de un sector del PRI en el congreso de la unión para hacer que prospere la propuesta de López Obrador, sin importar que la reforma afecte o no la producción de energías limpias, así como al sector energético.

Pero no solo eso, sino que también pretenden a costa de la reforma energética hacer a un lado a Alito, el flamante presidente nacional del PRI perdedor de todas las elecciones, para hacerse de la dirigencia del partido, todo con la complacencia de López Obrador, a quien le urge tener un aliado que sirva desde la oposición, porque el Campechano no le sirvió de nada.