Marco Antonio Durán Ruvalcaba*

El diferencial entre los ingresos y el gasto de un gobierno es un déficit que se financia con deuda; el costo de la deuda equivale hoy a dos veces el presupuesto del IMSS o siete aeropuertos.

Si los integrantes de un hogar trabajan y se esfuerzan a lo largo del año, tendrán un buen ingreso con el que podrán mejorar el lugar donde habitan, tener acceso una buena alimentación, diversión, educación, salud, seguridad, ahorro, etc.

Haciendo una analogía entre la economía y una familia: pasa lo mismo en un país, si este es capaz de producir bienes y servicios, crea empleos bien remunerados, entonces su población compra y paga impuestos, esos impuestos se invierte en infraestructura, escuelas, hospitales, seguridad pública, etc., la sociedad entra en un desarrollo social y económico que permitirá un mayor bienestar de su población.

Los ingresos por sueldos y salarios de una familia son lo que los impuestos para un gobierno, es decir, la principal fuente de recursos para satisfacer y financiar sus necesidades.

Si partimos de la explicación anterior, entonces se puede decir que, tras dos recesiones en un lapso de tres años, según datos oficiales del Producto Interno Bruto (PIB), el país o sea México, se encogió, se hizo más pequeño, pero no su población que siguió creciendo.

Siguiendo con la semejanza, si eso pasa en una familia y entra en crisis, los miembros pierden su trabajo, su ingreso cae, habrá menos alimentos, se cancelan vacaciones, disminuye su nivel de desarrollo y, en consecuencia, habrá un deterioro en su bienestar.

El resultado en ambas situaciones es desastroso. Implica que el administrador mamá y papá en el caso de una familia y gobierno en un país, recibirían menos ingresos o sea menos dinero para atender o financiar todas las necesidades.

Para el caso de las personas, se llaman finanzas personales y el de un país, finanzas públicas.

Todo lo que reciben por su actividad económica o trabajo —sueldos y salarios— rentas, dividendos o intereses por alguna inversión, pensiones, beneficios sociales, remesas, becas, subsidios, componen el ingreso familiar.

Y lo que gastan lo distribuyen en: comida, limpieza, renta, hipoteca, vestimenta, transporte, educación, servicios médicos y medicinas, diversión e incluso mantenimiento del hogar.

A su vez, las principales fuentes de ingreso de un país, son los fiscales, es decir, recursos tributarios como: Impuesto Sobre la Renta (ISR), Impuesto al Valor Agregado (IVA), Impuesto Sobre Bienes y Servicios (IEPS), Impuesto al Comercio Exterior e Impuesto Sobre Automóviles Nuevos (ISAN). La otra fuente son los no tributarios, es decir por concesiones, inversiones, prestación de servicios, explotación de recursos públicos —petróleo minas—, multas, derechos y aprovechamientos.

El gasto de un país se distribuye en cuatro grandes rubros: Educación, Salud, Seguridad Pública e Inversión. Los recursos los cobras y entrega la federación de acuerdo como lo marca la Ley de Coordinación Fiscal y la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos de la Federación, que elabora la (SHCP) cada año y entrega al Congreso para su discusión y posterior aprobación.

Generalmente tanto las familias como el gobierno gastan más de los que ingresan; al diferencial se le denomina déficit presupuestario. Ese desbalance se tiene que financiar con algo. En el caso de los hogares, mediante algún crédito bancario, tarjeta o bien pidiendo fiado en la tienda de la esquina.

Lo mismo sucede en un gobierno, pero un gobierno emite deuda o pide prestado a organismos internacionales: FMI, Banco Mundial, Banco Internacional de Pagos, bancos privados, otros gobiernos o a través de la emisión de bonos en moneda nacional o extranjera.

El diferencial entre los ingresos y el gasto de un gobierno y sus paraestatales (CFE, Pemex, IMSS) se llaman: Requerimientos Financieros del Sector Público Federal (RFSPF). Lo requerimientos por supuesto, son financiados con deuda.

La deuda es buena en cierta medida porque ayuda a un gobierno a equilibrar sus finanzas, pero puede ser perverso si es mucho mayor que lo que se pueda pagar de intereses y amortización de capital, porque el dinero que se paga de interés deja de ser usado en el desarrollo de un país y su población, por ejemplo, construir escuelas, hospitales, carreteras aeropuertos, puertos, etc.

Comprendido esto, podemos decir que, en el caso de México, la economía en recesión, significa que se ha encogido, y si esto sucede no tiene ingresos suficientes para financiar el desarrollo del país, significa que al desaparecer fabricas y empresas, se pierden empleos, el consumo o gasto de las familias se contrae, y el gobierno en consecuencia recibe menos impuestos.

Al recaudar menos, también se destinará menos recursos a educación, salud, seguridad e inversión en infraestructura, en suma, será un gobierno más débil y su población tendrá menor desarrollo social y bienestar.

Los últimos datos que divulga la Secretaría de Hacienda y Crédito a diciembre de 2021, revelan que mientras los ingresos fueron del orden de 5.7 billones de pesos, los gastos ascendieron a 6.3 billones, significa que el déficit del sector público fue por 778 mil millones de pesos, ese desequilibrio se suma al que hay en otros años y se contabiliza en una deuda acumulada de 13 billones 114 mil 784.1 millones de pesos, que equivalen a 50.1% del PIB.

La deuda de largo plazo representó el 93 por ciento y la de corto plazo siete por ciento, significa que es financiable, sin embargo, como se dijo antes, el costo de esa deuda son interés y comisiones que se tienen que pagar a la vez que se amortiza capital.

El costo de esa deuda el año pasado (2021) fue por 687 mil millones de pesos, cantidad que equivale a casi la totalidad destinada a salud en México, dos veces el presupuesto del IMSS, 90 por ciento en educación. En una comparación más cercana a la realidad, el costo de lo que pago el sector público el año pasado por interés y comisiones de la deuda mexicana, equivale a haber construido seis aeropuertos como el Felipe Ángeles.

Significa en palabras llanas que el desarrollo se retrasa, se pospone, que un país rezaga su crecimiento, desarrollo y bienestar. El disponer dinero por adelantado, es decir sin haber sido ganado o creado antes, es peligros tanto para una familia o un país.

Y es que, aunque usted no crea mucha de esa deuda ya la deben sus hijos y sus nietos aun sin haber nacido, pues mucha esta contratada a 10, 20, 40 60 y hasta 100 años.

No se asuste mucha de la deuda que hoy pagamos fue contratada en los años 80 y 90 y ha sido refinanciada. Recuerda usted el Fobaproa hoy pagares IPAB, pues aun no se terminan de liquidar, estoy seguro que muchos jóvenes no saben qué es eso, pero lo pagan con sus impuestos.

*Maestro y Doctor en Ciencias económicas por el IPN y la Universidad Autónoma Chapingo; es profesor investigador, coautor de los libros: Los depredadores, Plantea, 2017 y Análisis de la Macroeconomía y del Sector Externo de México, Universidad de Humboldt, Alemania; Complutense, Madrid, España, 2018. Ha escrito infinidad de artículos para revistas especializadas, miembro del SNI. Correo electrónico mardur6@hotmail.com