La deuda interna asciende a 8.7 billones de pesos; ¿qué costo tendrá para el erario el aumento de medio punto porcentual a la tasa? 

Marco Antonio Durán Ruvalcaba.

El jueves pasado, el presidente, Andrés Manuel López Obrador, en un acto inesperado dio a conocer un dato de vital importancia para la economía y el sector financiero. Violando la autonomía del Banco de México informó que la tasa de interés de referencia había subido 50 puntos base,para ubicarse en 6.5 por ciento anual.

Es un dato por demás relevante, un dato que da a conocer el banco central a las 13 horas de la tarde en fecha predeterminada, en reunión previa que sostiene la Junta de Gobierno (para 2022, Banxico programó ocho encuentros) y en dónde participan, el gobernador y cuatrosubgobernadores, un Subsecretario y el Secretario de Hacienda.

Mas allá del haber violado el secreto, se causó un dañoirreparable a los mercados financieros, sobre todo el de dinero que es en donde se negocian bonos; se afectó a la operación, pero sobre todo la credibilidad de una institución, la cual en gran medida basa su trabajo en la generación de expectativas. El Banco de México ha ganado reputación a lo largo de 28 años de autonomía.

Hay que recordar que fue el 1 de abril de 1994 cuando se concedió la total independencia al banco central tras grandes esfuerzos políticos. El objetivo fue darle total liberta para manejar la política monetaria y dejar de estar subordinada a las necesidades fiscales del gobierno, es decir del Presidente y el Secretario de Hacienda: Se le encargó por mandato constitucional prioritario la procuración de la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional.

El artículo 45 de la Ley Orgánica del Banco de México señala: “quienes asistan a las sesiones deberán guardar confidencialidad respecto a lo asuntos que traten en ellas, salvo autorización expresa de la Junta de Gobierno para hacer alguna comunicación”.

Significa guardar el secreto y de ninguna manera trasmitirlo a un tercero, en este caso, ni al Presidente. El motivo: los efectos que puedan tener las decisiones que ahí se tomen y una de ellas es justamente la de fijar las tasas de interés de referencia, que no son otra cosa que definir el costo del dinero en el mercado.

Para entender tanto tecnicismo, trataré de explicar de qué se trata este galimatías que se armó por la indiscreción y el revuelo que causó López Obrador en la economía y los mercados financieros.

Siempre se habla de inflación, cómo se genera, pero muy pocas veces entendemos cómo se controla o los mecanismos que existen y se utilizan para impedir que esta crezca y afecte el poder adquisitivo de la población, en otras palabras, preservar el poder de la moneda nacional, que es justamente el mandato constitucional del banco central.

Las herramientas que se utilizan para controlar la inflación son dos: política monetaria y la política fiscal. La monetaria está a cargo de Banco de México, es con efecto de corto plazo, casi inmediato y tienen dos mecanismos: tasas de interés con movimientos hacia arriba o hacia abajo y regulando la masa monetaria, es decir la cantidad de dinero en circulación en la economía.

La que escuchamos con mayor frecuencia cuando hay crisis por altos precios o inflación es la de subir las tasas de interés, se dice que hay una “política monetaria restrictiva”, es decir que a través de subir los rendimientos se incentiva la inversión, se premia el ahorro para que la gente no consumay en su lugar guarde el dinero para obtener un mejor rendimiento.

Pero también se castiga a quienes prefieren comprar a crédito, pues las tasas de interés son altas y onerosas, de tal forma que el dinero ajeno se vuelve muy caro.

Por el contrario, cuando existe control de precios, una inflación más o menos aceptable, la política monetaria se relaja y las tasas de interés bajan con la finalidad de que la gente prefiera gastar, pues su dinero no va a tener premio alguno, además hay créditos con tasas de interés atractivas para comprar bienes de consumo durable (autos, ropa, enseres, etc.), o alguna vivienda. En esta situación se incentiva la economía a un crecimiento mayor del PIB y todas sus actividades.

El otro mecanismo es a través de los flujos de dinero, es decir, el circulante monetario también llamado M1, M2, M3y M4; son billetes y monedas en circulación emitidos por Banco de México, así como depósitos de exigibilidad inmediata en bancos y entidades de ahorro y crédito popular; instrumentos monetarios a plazo en poder de tenedores de dinero. La captación con un plazo de hasta 5 años en instituciones financieras; valores públicos en poder de residentes tenedores de dinero, emitidos por el Gobierno Federal, Banco de México (BREMS) y el IPAB.

Desde luego la cantidad de dinero y activos, respalda todos los bienes y servicios que hay en país. Si hubiera más dinero que bienes y servicios, entonces habría mayor inflación y si hay menos dinero que bienes y servicios, la gente no podría comprar y estos bajan de precio.

La herramienta que también se puede utilizar, pero es menos frecuente, es la fiscal y está a cargo de la SHCP, es decir, a través de aumentar o disminuir impuestos. Imaginemos que aumenta el IVA o el ISR, la gente consumiría menos porque parte de su salario se destinaría a pagar impuestos, significa además que tendría una mayor retención en su salario. Habría menos ingreso.

Por el contario si recortara el ISR, por ejemplo, usted recibiría más dinero en su salario, es decir le descontarían menos y ese dinero lo utiliza para ahorrar o comprar más comida, bienes e incluso irse de vacaciones. El mecanismo de los impuestos no es muy popular, pero además tiene un efecto de muy largo plazo y se percibiría en un periodo no menor a seis meses.

Pero además existe un gran problema por conflicto de interés y de índole fiscal y se llama deuda. El gobierno a través de la SHCP, emite bonos Deuda con la que se financia y por ella tienen que pagar un rendimiento a través de una tasa de interés, la cual fija el Banco de México. Hasta el último reporte de las Fianzas Públicas, la deuda interna, es decir, aquella que se emite dentro del país, es de 8.7 billones de pesos y por esa cantidad el gobierno paga un interés. Obviamente, que si la tasa sube medio punto porcentual como fue el caso, ¿se imagina cuanto aumentó el costo de esa deuda para el erario público?

Imagine por un segundo que a usted le toca decidir qué tasa de interés quiere pagar por la deuda que tiene contratada con el banco, desde luego quisiera que fuera la más baja. El problema, no es la que usted quiera sino la que le marcan. Como principio usted no puede ser juez y parte. Y es precisamente por esa razón que se permite que el Secretario de Hacienda asista a las reuniones de Banxico con voz pero sin voto. Esa misma situación le impide que difunda a un tercero el secreto.

El artículo 43 de la misma Ley Orgánica del Banco de México, establece el castigo a quien viole  el contenido de la decisión tomada en la reunión sobre las tasas de interés; la sanción es la remoción inmediata de quien haya cometido la indiscreción. Sabemos que eso no sucederá lamentablemente.

Dicho lo anterior, ahora podemos entender el peligro y riesgo que representa que una información tan importante se divulgue de forma tan ligera. Existe sobre todo agentes económicos que se benefician o perjudican si se revela un secreto de tal envergadura.

Instituciones bancarias, casas de bolsa, tesorerías de las empresas, ahorradores y hasta el propio gobierno se benefician, al estar pendientes de esa información, pues operan en un mercado de bonos. Mercado primario y un mercado secundario, en ambos es donde se define las tasas de interés o costo del dinero. En palabras llanas es ahí donde se sabe si el crédito es barato o es caro.

Una disculpa de ninguna manera puede resarcir el daño provocado, sobre todo a la credibilidad de una institución que juega a favor con las expectativas. Existe en economía la teoría de las expectativas racionales y adaptativas que se utilizan todo el tiempo para genera certidumbre y en donde más se usan, por cierto, es en la inflación, hasta se ponen objetivos a cumplir.

*Maestro y Doctor en Ciencias económicas por el IPN y la Universidad Autónoma Chapingo; es profesor investigador, coautor de los libros: Los depredadores, Plantea, 2017 y Análisis de la Macroeconomía y del Sector Externo de México, Universidad de Humboldt, Alemania; Complutense, Madrid, España, 2018. Ha escrito infinidad de artículos para revistas especializadas, miembro del SNI. Correo electrónico mardur6@hotmail.com