La mitad de la vida los economistas se la pasan pronosticando lo que va a suceder y la otra mitad justificando porque no se cumplieron sus expectativas: Francisco Gil Díaz

Marco Antonio Durán Ruvalcaba*

Para este año 2022 la economía mexicana seguirá recuperándose sin llegar a los niveles deseados para que el país refleje mayor bienestar en la población. Los pronósticos son poco alentadores, considerando que se estima un crecimiento para este año de 2.5 por ciento; nivel insuficiente todavía para alcanzar o estar por arriba de lo que se tenía en 2018.

Si los datos que se divulgan sobre el desempeño económico no dicen otra cosa, el año que recién concluyó (2021), la economía apenas habría logrado crecer 5.5 por ciento. No obstante, si se consideran las caídas de (-0.1) por ciento de 2109 y de (-8.5) en 2020, entonces el valor del Producto Interno Bruto del país reporta aún un balance negativo de (-1) por ciento respecto a lo que se alcanzó cuando inició esta administración hace 3 años.

Lo deseable es que México creciera económicamente a una mayor velocidad, pero existen problemas estructurales —aquellos que no se resuelven en el corto plazo— y problemas coyunturales.

Los estructurales entre otros muchos son: una alta dependencia del sector externo, mínima recaudación, mala educación, problemas de inseguridad, uso mínimo de tecnologías, baja productividad, incertidumbre legal e instituciones débiles.

Entre las coyunturales o transitorias está en primer lugar las de salud —por pandemia Covid 19—, altos niveles de inflación originados por el rompimiento en las cadenas de suministro; encarecimiento de energéticos, alta demanda mundial de materias primas, desempleo por falta de una mayor dinámica en las empresas.

Desde luego ambos componentes son importantes. No obstante, para los expertos, los principales factores que obstaculizan el crecimiento económico de México son: el deterioro en la gobernanza, seguido de condiciones económicas internas (falta de apoyo fiscal a empresas, p. ej.), medidas para recuperar empleos e inversión, también destaca la inflación y las condiciones externas.

En una economía, la inversión es quizás el factor más importante para impulsar una reactivación franca y duradera, el problema es que empresarios e inversionistas han preferido no tomar riesgos ante la incertidumbre económica y política que genera el gobierno.

Las cifras, arrojan que la inversión privada se encuentra rezagada. De hecho, observa la menor cantidad invertida por los particulares desde 2018. Los datos revelan que cayó en 2019 a una tasa anual de 2.5 por ciento, para 2020 de 17 por ciento y para 2021 se intensificó, al desplomares 39.6 por ciento hasta el segundo trimestre, a tasa anual.

Por otra parte, el gobierno a pesar de las inversiones públicas en sus proyectos insignias de “Dos Bocas, Tren Maya y el Aeropuerto Felipe Ángeles”, no logran impactar en la economía nacional. Los datos económicos más reciente de las Finanzas Públicas indican que la inversión física, es decir, aquella que se utiliza para crear infraestructura, reponer o dar mantenimiento a la que se tiene (carreteras, hospitales, escuelas, etc.), está en su nivel más bajo desde 2003, al representar solo el 1.6 por ciento respecto del PIB.

Hay que decir, que entre el 85 y 88 por ciento de la inversión total en el país proviene de las empresas nacionales y extranjeras y apenas el 10 por ciento es del gobierno.

Pero, ¿por qué es importante este tema en el desarrollo del país? Se hace énfasis porque la inversión es un motor fundamental que permite que la actividad económica se reactive, crezca y las empresas se vuelvan más productivas, sobre todo, por que generan los empleos que hacen falta.

Hay que recordar que 9 de cada 10 empleos en el país son creados por las pequeñas y medianas empresas, el resto por el gobierno y los grandes corporativos. Aún así, el INEGI dio a conocer que, entre mayo de 2019 a julio de 2021, México registró el cierre de un millón 583 mil 930 empresas debido al impacto de la pandemia y la falta de apoyos fiscales del gobierno.

A decir de los datos oficiales todo se ha reflejado en el empleo y que de los 12 millones de plazas pérdidas durante la pandemia hasta 2020, en 2021 se tiene registro de haber recuperado la totalidad, sin embargo, no los nuevos que demandan los jóvenes que se incorporan al mercado laboral, es decir, 1.3 millones cada año, lo que equivale a un faltante acumulado de 3.9 millones de plazas.

El empleo es la principal fuente de ingreso de las familias, pero si se pierde el trabajo, no solo se pierde el ingreso, sino que los salarios también tienden a contraerse ante una sobre oferta de mano de obra. El efecto redunda en un menor consumo de bienes y servicio que da lugar a que no crezca la economía. Rompimiento del círculo virtuoso de la producción.

Otro asunto es el de la inflación y el impacto en el ingreso de los trabajadores que pierde poder adquisitivo. La inflación cerró 2021 en 7.36 por ciento a tasa anual y la subyacente —elimina la volatilidad en precios de energéticos y agropecuarios—, en 5.94 por ciento en tanto que la de los agropecuarios cercana a 16 y frutas y verduras 22 por ciento.

Un tema muy sensible por que significa que el alza en los precios es la mayor en 21 años, es decir desde el año 2000, cuando se reportó un aumento de 8.96 por ciento. Comentamos alguna vez en este espacio que es un fenómeno que no conocían las nuevas generaciones. Lo terrible es que hoy enfrentan el efecto perverso del deterioro en el poder de compra de su dinero, es decir, perdida del valor de su esfuerzo de trabajo.

La tragedia es que eso no cambiara en mucho para el corto plazo, pues hoy la pandemia vuelve a amenazar con extender la crisis y que la inflación no se contenga.

Como adelanto le anticipo algunos precios que ya subieron aparte de los combustibles y los servicios que presta el gobierno, y son: transporte aéreo 63 por ciento, servicios turísticos, 20 por ciento, seguro de auto, 7.8 por ciento y mantenimiento de su auto 8.5 por ciento.

Le llaman la pesada cuesta de enero.

¿cómo va el aumento a su salario?

¿cómo esta su ánimo de viajar?

Mal comienza a el que ahorcan en lunes.

*Doctor en Ciencias económicas por el IPN y la Universidad Autónoma Chapingo; es profesor investigador, autor de los libros: Los depredadores, Plantea, 2017 y Análisis de la Macroeconomía y del Sector Externo de México, Universidad de Humboldt, Alemania; Complutense, Madrid, España, 2018. Ha escrito infinidad de artículos para revistas especializadas, miembro del SNI. Correo electrónico mardur6@hotmail.com