*Marco Antonio Durán Ruvalcaba

Mantener precios bajos en gasolinas costará en 2022 el equivalente a 5 veces el presupuesto del tren maya; en 13 días dejó de recaudar un monto igual a cancelar el programa “escuela de tiempo completo”

Con el objetivo de evitar un alza abrupta en las gasolinas y estas a su vez tener un efecto perverso en la inflación, el gobierno federal implemento medidas de política económica extraordinarias como subsidios e incentivos fiscales.

El presidente, Andrés Manuel López Obrador, dijo la semana pasada que los ingresos extraordinarios que se obtiene por el mayor precio del petróleo en los mercados internacionales producto de pandemia y guerra, se destinarían como estimulo en las gasolinas, es decir, que el gobierno asumiría el costo del combustible al 100 por ciento para tratar de mantener los precios estables.

Y es que las secuelas que ha dejado la crisis de salud a nivel mundial con la pandemia del SARS COV 2 por más de dos años y el escalamiento en el conflicto armado entre Rusia y Ucrania ha causado una sobre demanda de combustibles que se refleja en un alza del petróleo de hasta 136 dólares el Barril, es decir, casi 100 dólares promedio más que en 2020.

El petróleo como hemos dicho en otras ocasiones es el combustible fósil más importante para mover al mundo. El petróleo se utiliza para transporte, aéreo, marítimo y terrestre; a través de sus derivados se mueve también la industria y se utiliza en el campo para producción de alimentos.

Cuando sube el petróleo también suben sus derivados, como son gasolina, diésel, turbosina, combustóleo y lubricantes. La gasolina también ha tenido repercusiones por lo que el precio del combustible pasó de un promedio de 1.5 dólares el galón (3.7 litros) en 2020 a cerca de 3.5 dólares en 2022.

Este hecho ha propiciado que la inflación a nivel global se haya disparado y que, junto con el alza en los precios de las materias primas, sobre todo alimentos este causando serios problemas en todos los países.

México no es la excepción, no es algo de lo que se pueda abstraer, así es que el gobierno adoptó medidas para contener el aumento desmesurado en las gasolinas, pero estas políticas no siempre resultan ser el método adecuado, pues suelen ser regresivas e injustas para los sectores vulnerables (pobres), como veremos más adelante.

Hemos comentado en otras ocasiones que las principales fuentes de recursos para el gobierno mexicanos aparte de los impuestos, son los ingresos petroleros. Significa que la extracción que hace Pemex de petróleo se exporta, se vende a otros países y, con el dinero que se obtiene regularmente se utiliza para ejecutar obras de infraestructura —escuelas, carreteras, hospitales, aeropuertos, etc.— también se destina a pago de maestros, médicos, soldados, policías y burócratas.

De hecho, el año pasado (2021), México recibió casi 29 mil millones de dólares por la venta al exterior de petróleo crudo y algunos derivados como gas y gasolinas, pero la mala notica es que compró en el extranjero productos derivados del petróleo —gasolina, diésel, gas natural, gas LP, lubricantes, turbosina, etc.— por 54 mil millones de dólares, casi el doble.

De esta forma, registra una balanza petrolera con un déficit de casi 25 mil millones de dólares. Tan solo por importación de gasolinas y diésel se pagaron 21 mil millones de dólares y 12 mil 182 millones por gas natural.

Como todo bien o servicio que se comercializa en el país, las gasolinas son susceptibles de generar impuestos para el erario.

Los impuestos son cobrados por el gobierno, es decir que el precio de la gasolina tiene varios componentes: valor al que se compra en la refinería extranjera o costo del producto, a este se suma el costo de transporte y la logística (almacenamiento) y los impuestos: Impuesto al Valor Agregado (IVA) y el Impuesto Especial Sobre Productos y Servicios (IEPS).

El litro de la gasolina tiene un IEPS, el cual el gobierno disminuye cuando los precios de la gasolina suben en apoyo a la población, y en el caso de subir más se otorga un estímulo complementario.

Para 2022, en la Ley de Ingresos se estableció un IEPS por litro de gasolina magna de 5.50 pesos, de 4.63 para la premium y 6.06 para el diésel, pero a fin de mantener un precio bajo y que contribuya a preservar el poder de compra de los mexicanos y la inflación en control, el gobierno federal a través de la Secretaría de Hacienda otorga un estímulo (antes subsidio) del 59.4 por ciento para la magna (2.22 pesos), 31 por ciento (3.19 pesos) para la premium y 45.65 por ciento (3.40 pesos) para el diésel.

Sin embargo, con el mayor costo de los combustibles a nivel mundial por el aumento en los mercados internacionales, el gobierno mexicano decidió conceder otro estimulo complementario y anunció que sería del 100 por ciento a partir del 5 de marzo. Significa que el Gobierno asumiría los 5.49 pesos por litro IEPS que se deberían pagar por la gasolina premium y los 6.06 pesos por litro que deberían pagar por el diésel.

Esta semana el precio de gasolina Magna promedió en el país los 21.20 pesos, pero sin el estimulo que ha hecho el gobierno costaría entre 27.7 y 28 pesos, en tanto que diésel se vende en gasolineras sobre los 22. 60 pesos y sin el estímulo gubernamental estaría rozando los 30 pesos.

En palabras simples el gobierno esta pagando el impuesto que le corresponde a los consumidores con el excedente que obtiene del petróleo. Si lo prefiere ver de otra forma, el gobierno no está recibiendo un solo centavo de Impuestos (IEPS) por la venta del combustible. Banco Base, estima que en 2022 (marzo-diciembre) el estímulo tendría un costo para el erario de 330 mil millones de pesos, equivalentes a unas cinco veces el presupuesto este año para la construcción del tren maya.

Lo anterior tiene varias implicaciones negativas; consecuencias serias para la economía y el país. Por ejemplo, se dejan de realizar obras prioritarias o se restringen programas sociales, disminuye el presupuesto de otros rubros como educación, salud, medicinas.

Tan solo lo que se dejó de recaudar la hacienda pública entre el 5 y 18 de marzo (dos semanas) por IEPS a las gasolinas ascendió a 18 mil millones de pesos, el equivalente a el presupuesto que tenía el programa “escuelas de tiempo completo”, que recientemente canceló el gobierno federal.

El otro gran problema es que el subsidio a los combustibles no siempre beneficia a todos, por ejemplo, en el caso de las gasolinas los favorecidos son los deciles mas altos de la población, es una medida regresiva porque quien más paga son los que menos tienen.

No es lo mismo la cantidad que destina de su ingreso a transporte una persona del decil más bajo o pobre, que una persona del decil mas alto o rico. Una persona rica puede tener cinco autos y un pobre ninguno. Al final técnicamente es un subsidio que después tendrá que pagar la población, considerando que un déficit fiscal implica endeudamiento y ese débito tendría que ser en el largo plazo pagado por todos.

*Maestro y Doctor en Ciencias económicas por el IPN y la Universidad Autónoma Chapingo; es profesor investigador, coautor de los libros: Los depredadores, Plantea, 2017 y Análisis de la Macroeconomía y del Sector Externo de México, Universidad de Humboldt, Alemania; Complutense, Madrid, España, 2018. Ha escrito infinidad de artículos para revistas especializadas, miembro del SNI. Correo electrónico mardur6@hotmail.com