Por Norberto Méndez
La visita del presidente López Obrador a Tlaxcala sirvió para denunciar varios excesos en los que han incurrido algunos presidentes municipales que, enfundados en la bandera de Morena, llegaron al poder y ahora le han dado la espalda al pueblo.
Uno de los casos más sonados es sin duda el de Panotla, donde la ciudadanía, harta de los excesos, corrupción e improvisación de la actual presidenta municipal Felicitas Vázquez Islas, pidió con pancartas en mano, la intervención del propio Presidente de la República.
Incluso, en los corrillos de la presidencia municipal, se habla de que varios o casi todos los presidentes de comunidad, junto con regidores y algunos miembros del ayuntamiento estarían analizando seriamente presentar un escrito al Congreso local y al OFS para pedir su destitución, pues según dicen, su actuar es muy opaco en el uso y manejo de los recursos públicos.
Lo peor es que ella vive cegada y no escucha a nadie, no atiende ni a la gente que votó por ella y mucho menos está en la disposición de cambiar su estilo y forma de gobernar. Lo más triste de todo el asunto es que quien padece todos estos malestares es el pueblo, pues la presidenta y su gente cercana ni sufren ni se acongojan, pues su sueldo está seguro cada quincena.