Lizbeth González

Grata sorpresa nos llevamos en Huamantla al saber que el alcalde Salvador Santos Cedillo rescindió el contrato a casi dos terceras partes del personal sindicalizado y con ello podrá sanear finanzas.

El gobierno de Huamantla tenía una plantilla de 126 agremiados al sindicato 7 de Mayo que hace unas semanas comenzaron a exigir el pago de prestaciones atrasadas y amenazaron con ir a huelga si no satisfacían sus demandas.

Pero con cada alcalde es lo mismo, siempre son presionados para pagar los beneficios de los sindicalizados aunque se ponga en riesgo el gasto público para obra o acciones de beneficio general. La mayoría cede a las presiones, incluso negocian en corto.

Pero aquí nos enteramos que Santos Cedillo se armó de valor, tomó su decisión y prescindió de los servicios de más de 80 burócratas con antigüedad variable que le cuestan anualmente al municipio 60 millones de pesos.

Los sindicalizados no se esperaban esa reacción y si bien tienen derecho al trabajo y a percibir un ingreso por el servicio prestado, habría que ver el criterio de recorte porque la actuación del personal de base no cumple con las expectativas de eficiencia y modernización administrativa.

Seguramente se avecina un litigio en este caso y habrá que estar pendiente, pero es notable que el presidente Santos no se dejó intimidar y tomó una decisión a favor de Huamantla.