Por: Lizbeth González

A veces uno se pregunta de qué sirve que se ponga a disposición de la autoridad a personas que agreden, que roban o cometen otros ilícitos, si con artilugios legales los dejan salir y ello pone en riesgo la seguridad de los ciudadanos.

Y es que en días pasados la Policía de Huamantla se percató y detuvo a un individuo que estaba atacando a una mujer, quien se defendía para no ser ultrajada sexualmente, imagínense el susto, la impotencia y desesperación de la víctima, por fortuna llegaron los uniformados.

Pero resulta que al ser puesto a disposición del juez el sujeto fue liberado, la razón?, ellos la sabrán, pero no debían hacerlo, la agresión fue evidente, y el agresor sigue siendo un riesgo.

Es lamentable que mientras la policía local cumple su función las instancias judiciales imponen criterios que no dan certeza y seguridad a la población o tal vez obedecen a marcados intereses.

Esas acciones que permiten impunidad hacen que la ciudadanía se enoje y pierda la confianza en sus instituciones, acaso esperan a que pasen cosas más graves para castigar a quienes lo merecen?

Esperemos que esas decisiones no inhiban la actuación de los policías y como hasta ahora sigan prestando auxilio y evitando ilícitos a pesar de los extraños protocolos de otras instancias o de la intervención de personajes que defienden potenciales delincuentes y que definitivamente están mal de su cabeza y son de lo peor.