Más usuarios dados de alta y menos presupuesto: atiende a 61.1 millones de personas, es decir tres por cada afiliado. Cobertura de vacunación cayó a 77.7% en 2021 y el surtimiento de recetas a 92%

Marco Antonio Durán Ruvalcaba*

Cada mes el gobierno en turno presume el aumento en el número de asegurados al Instituto Mexicanos del Seguro Social (IMSS). Son nuevos mexicanos que logran obtener un trabajo formal que incluye su seguridad médica y otros derechos sociales previstos en la Ley.

El dato es abrumador: Hasta mediados de este año, 21 millones 69 mil personas cuentan con este servicio, significa que unos 648 mil 266 ciudadanos se integraron para recibir este beneficio de diciembre 2018 a junio de 2022, tres años y medio desde que inició esta administración.

Lo que muy pocos saben o se imaginan es que no solamente son los poco más de 21 millones de trabajadores afiliados a los que atiende el IMSS, son también los pensionados, los jubilados y con ellos sus familiares. Un solo asegurado, tiene derecho a demandar el servicio de su esposa, esposo, concubina o concubino, los hijos que tenga aunque sea con diferente pareja y hasta a los papás.

Hay que agregar, becarios, estudiantes, migrantes y personas trabajadores de programas sociales (sembrando vida, jóvenes construyendo el futuro, siervos de la nación y personas vulnerables que atiende IMSS-Bienestar, etc.).

En números cerrados son 61.1 millones de personas las que el IMSS registró en 2021 como usuarios dados de alta, es decir, casi tres veces más del número de afiliados o si lo prefiere ver de otra forma, un asegurado tiene inscrito a un promedio de tres familiares.

En 2018 eran 60 millones y los afiliados 20 millones. Significa que se integraron poco más de un millón de nuevos pacientes, pero los recursos económicos no crecieron, es más, disminuyeron de forma dramática.

Desglosando las cifras: en 2018 los afiliados titulares eran 27 millones 426 mil personas y los familiares dados de alta sumaron 41 millones; para 2021 los afiliados sumaron 28 millones y sus familiares inscritos 33 millones 107 mil.

Los pensionados con atención directa en el IMSS eran cuatro millones, tres años después suman 4.5 millones. A su vez, los jubilados en 2018 era del orden de 303 mil para 2021, 331 mil.

En total casi medio millón de pensionados y 29 mil jubilados se agregaron además de sus familiares, pero sin contribución alguna.

La cantidad no deja de sorprender, pero asusta que mientras el número de personas inscritas crece al igual que la demanda por su servicio, la infraestructura y la capacidad medica disminuyen. En resumen son recursos económicos que no llegan, un presupuesto que no alcanza y que se refleja en la pésima atención en los servicios.

Quejas por falta de medicamentos, cirugías que se retrasan, material quirúrgico que no hay o no existe, hospitales que exigen a familiares de pacientes para que compre insumos o medicamentos indispensables; quimioterapias que no llegan, faltante de camas, vacunas que no se compran, escases de suministros, consultas que no se agendan porque ya no hay espacio para atender a más enfermos.

Darse una vuelta por una clínica u hospital es enterase de miles de tragedias porque no hay personal médico que alcance para atender una emergencia; médicos o especialistas insuficientes y enfermeras que no se dan abasto.

Qué decir de las pruebas de laboratorio para análisis clínicos, tomógrafos y salas de rayos X exiguos, aparatos laparoscópicos y de oxigenación que se subrogan por millones de pesos, pero no alcanzan para tantos. Diálisis, resucitadores, etc., la lista es interminable.

No es una exageración, es una realidad que duele, de la que muy poco se habla pero que ahí está y no se puede negar. De hecho el mismo presidente reconoció la semana pasada en una visita por Chiapas que el “sistema de salud está muy mal”.

Atrás quedó la perorata presidencial de tener un servicio médico como el de Suiza o Noruega. Ya no se insiste en la trasformación del sistema d salud para la atención universal.

El INSABI que sustituyó al Seguro Popular terminó en un auténtico fracaso. Hoy se plantea la integración del seguro médico IMSS – Bienestar para todos los mexicanos. El problema es la falta de apoyo económico para el IMSS que es la base del nuevo proyecto del Sistema de Salud Universal.

Datos oficiales revelan que el gasto programable destinado al IMSS en 2018 fue por 682 mil 140 millones de pesos y tres años después (2021), disminuyó a 401 mil 771 millones. De la misma forma, los ingresos totales que recibió la institución fueron en 2018 del orden de 715 mil 119 millones y para 2021 se redujeron a 472 mil 562 millones de pesos.

Los ingresos propios que generaba el IMSS en 2018 eran de 345 mil 395 millones de pesos y para 2021 descendieron a 202 mil 295 millones.

La cosa se pone crítica cuando el IMSS reporta que tan solo en 2020 se desviaron para el pago de incapacidades por enfermos en la pandemia el 17.1 por ciento de su gasto total. En 2018 solo era de 3.5 por ciento.

Bajo este escenario la operación se convierte en un caos.

Los números del propio instituto señalan que la cobertura de personal médico rural en 2018 alcanzaba el 93.9 por ciento, para finales de 2021 cayó al 91.6 por ciento. La cifras indican que tenía en su nómina a 80 mil 91 médicos en 2018, tres años después cuenta con 85 mil 621. Enfermeras laborando en 2018 eran 105 mil 74 y en 2021 sumaron 107 mil 75, es decir, apenas 2 mil más.

Las camas censables por cada mil asegurados era en 2018 de 0.8, la meta impuesta por el gobierno actual fue de 1, la realidad es que en 2021 solo hay 0.68.

En números nominales la institución señala que existen en 2021 la cantidad de 34 mil 498 camas disponibles por 33 mil 249 que había en 2018. Sólo se lograron integrar mil 149 en casi tres años.

Los consultorios pasaron de 18 mil 884 en 2018 a 19 mil 351 en 2021. La administración del Seguro Social propuso crear 248 unidades médicas nuevas durante su gestión, pero en 2018 se crearon cuatro, 2019 ninguna, 2020 tres y para los siguientes años no existen datos disponibles.

De acuerdo con los informe del IMSS en 2018 existían 969 laboratorios de análisis clínicos, para 2021 se contabilizaron 936, es decir 33 menos.

La cobertura de vacunación en 2021 fue de 77.7 por ciento tres años antes o al inicio de este gobierno era de 93.4 por ciento.

El surtimiento de recetas era 99.6 por ciento en 2018 y para finales del año pasado alcanzó el 92 por ciento.

Maestro y Doctor en Ciencias económicas por el IPN y la Universidad Autónoma Chapingo; es profesor investigador, coautor de los libros: Los depredadores, Plantea, 2017 y Análisis de la Macroeconomía y del Sector Externo de México, Universidad de Humboldt, Alemania; Complutense, Madrid, España, 2018. Ha escrito infinidad de artículos para revistas especializadas, miembro del SNI. Correo electrónico mardur6@hotmail.com.