Es muy pronto para afirmar que no hay voluntad en quienes ostentan la investidura legislativa y que actuarán en función de las disposiciones de la jefa del Ejecutivo Estatal, tal vez haya que ver dos o tres acciones más y ahí si tener claridad sobre si existe la constitucional separación de poderes o una obediencia incondicional.

Cierto es que en su primera partida todos hicieron su movimiento hacia el mismo lado y nombraron una procuradora que, de entrada, llega con voto de confianza y sin cuestionamientos por parte de la Cámara de Diputados, ello reviste a la abogada Ernestina Carro Roldán de legitimidad para cumplir el gran reto que tiene este gobierno para procurar justicia y combatir las malas prácticas tan comunes en esa dependencia.

Se valen las coincidencias, si es para generar certeza en los ciudadanos, para mejorar condiciones de vida, para crear o reformar leyes que faciliten el día a día de las personas es claro que no tiene por qué haber una forzosa oposición; pero que no caigan los Poderes en la sumisión a ciegas porque entonces el estado se concentra en una sola persona.

Como en cada inicio de Legislatura la agenda de trabajo de los congresistas es ambiciosa, suena bien y ocupa términos gramáticos tan elevados que nos indican lo importantes que son nuestros diputados, falta ver si avanzan, si trabaja o si deben consultar en el cercano Palacio de la Plaza de la Constitución si es prudente, si es posible, si es probable que ésta se cumpla, pero aún es muy pronto y lo que podrían ser afirmaciones en este momento son especulaciones.