Precios del petróleo tocan los 135 dólares; inflación a tope, incertidumbre de recesión global

Marco Antonio Durán Ruvalcaba*

No bien ha terminado la pandemia y aún sin tiempo de asimilar lo sucedido en los últimos dos años en el ámbito económico y social, el mundo enfrenta ahora el desafío de una guerra. Las sanciones impuestas por occidente y un número de países más que se han sumado en contra de Rusia, provocan que los precios de las materias primas se disparen a niveles no visto nunca antes y con ello la inflación.

Es el caso del petróleo — principal energético a nivel internacional—, después de cerrar el viernes en 115.7 dólares el barril en el marcador WTI, referencia en Estados Unidos, este domingo osea ayer, operaba en máximos de 135 dólares, tras el anuncio de Joe Biden de un embargo más de suministros a Rusia. Significa que el petróleo impone un nuevo máximo histórico, es decir, un récord nunca antes visto, pues los precios en la última semana aumentaron 25 por ciento y en lo que va del año 50 por ciento.

Si remontamos la fecha a inicios de la pandemia el costo se ha incrementado 8 veces, considerando que en marzo de 2020 el barril cotizaba apenas sobre los 12.3 dólares. Si se establece como referencia el nuevo precio de 135 dólares alcanzado el domingo, entonces en la semana que recién inicia, el costo creció 47 por ciento, y en las últimas 48 horas, 17 por ciento adicional. Las consecuencias están siendo devastadoras para el mundo, pues se cree que inflación ya es un fenómeno sin control.

En México los analistas anticipan un escenario complicado, esperando que los precios suban hasta un 20 por ciento, poniendo en jaque a toda la economía. Y no es para menos pues los precios de muchos commodities (insumos o materias primas) ya se encuentra en niveles insostenibles, tal es el caso del trigo. De acuerdo con los precios en los mercados de derivados, físicos y futuros en Chicago, el Bushel se disparó hasta los mil 348 dólares, lo que significó que en la última semana aumentara un 60 por ciento y en el mes 77 por ciento. Para dar una idea de los costos de los alimentos en México, en noviembre de 2021 el bulto de harina de 44 kilos tenía un costo de 485 pesos, pero para febrero subió 70 pesos más, estableciendo un nuevo precio de 550; sin embargo, la semana antepasada aumento otros 120 pesos más, es decir, que ahora ronda los 670; sin contar que, a partir del viernes pasado, la harina de trigo aumentó al doble en los mercados internacionales, que es de donde México importa el producto, por que de ninguna manera es productor.

El motivo es simple, uno de los principales países productores y exportadores de trigo eran Ucrania y Rusia, ambos hoy en guerra. Pero, además, aunque Rusia quieran vender trigo tiene sanciones económicas de occidente que le impiden exportar su producto. La cosa es más compleja y se pone terrible, porque Hungría que es un país productor y exportador de cereales anunció que ha cerrado toda la venta al exterior, luego que Rusia cancelara las exportaciones de fertilizantes al mundo. Hay que recordar que es uno de los principales productores y que incluso México depende de las importaciones de este insumo.

Las sanciones van de un lado a otro —Rusia, Europa y EEUU—, pero el mundo es el que paga las consecuencias. La producción de paladio y neón por ejemplo que produce Rusia y que es materia prima para la fabricación de componentes laser, semiconductores y otros electrónicos para computadoras, teléfonos y automóviles ha dejado de circular, parando la producción de esos enseres, de hecho, muchas armadoras han retrasado la fabricación de vehículos en el mundo, no se diga en México: plantas en Silao, Puebla, Aguascalientes, Querétaro, Coahuila, etc. Sin duda el mayor efecto proviene del alza en los combustibles; no solo es el petróleo y los precios que han alcanzado, sino sus derivados como la gasolina y combustóleo.

Si bien el precio del petróleo en México rondaba los 105 dólares el barril, el viernes pasado y la secretaria de Energía, Rocío Nahle, incluso presumía por la cantidad de ingresos adicionales que puede representar para el país, se le olvidó que el costo de los carburantes también se ha disparado. La mayor parte de esos ingresos en México, se ha destinado a subsidiar el precio de las gasolinas y el diésel, tratando de evitar que la inflación se dispare. Sin embargo, será difícil que siga manteniendo el precio. Y es que la semana pasada la gasolina subió 18.53 por ciento, tras alcanzar un precio de 3.28 dólares el galón, es decir 69 pesos por 3.78 litros.

Por supuesto en Estados Unidos, pero en mercados de futuros. En el último mes el combustible subió 25 por ciento y lo que va del año un 47 por ciento. Es importante conocer este dato porque casi toda la economía depende de los combustibles, pues son la principal fuente energía que se utiliza tanto para el trasporte aéreo y marítimo, pero sin duda para el terrestre que es donde se mueven las mercancías en el mundo y se trasladan de un lado a otro. También es la principal fuente junto con el carbón para mover a la industria, las fábricas que producen mercancías y los tractores que se usan para el trabajo agrícola. En las listas de precios de fletes para el trasporte de mercancías continentales, es decir de Asía a América o de América a Europa o África, los precios por contenedor en carga de navío hoy se cotizan arriba de los 20 mil dólares, si va o viene de China o Hong Kong. En épocas de pandemia llegaron a 16 mil dólares y antes de la crisis, el costo rondaba tan solo 2 mil dólares.

Por supuesto eso costos son trasladados a mercancías y a consumidor final, provocando más inflación. El alza en los precios se resiente en todo el planeta que por ahora generan incertidumbre económica. Los pronósticos no son nada alentadores, es más algunos advierten una recesión global. Las estimaciones de crecimiento económico recientemente disminuyeron para el mundo; en el caso de México el banco central recortó la semana pasada su previsión de 3.2 a 2.4 por ciento en el 2022, pero otras instituciones consideran que apenas crecerá 1.9 por ciento.

La situación es más crítica, luego de que incluso el tipo de cambio, es decir, el dólar estaría por tocar los 21 pesos. No perder de vista este detalle, pues si el peso se deprecia frente al billete verde, las importaciones también sufren el efecto, porque se compra en dólares. Se encarece el producto. México importa mayormente (70 por ciento del total) bienes intermedios o materias primas. Para tratar de paliar el impacto por el alza en precios de los alimentos y productos de todo tipo, las políticas económicas en el mundo no se han hecho esperar, sobre todo la monetaria que busca minimizar o equilibrar la situación aumentando las tasas de interés. Este hecho implica encarecer el costo de dinero, reducir el circulante, lo que sin duda restringirá la inversión y con ello se inhibe el crecimiento económico.

*Maestro y Doctor en Ciencias económicas por el IPN y la Universidad Autónoma Chapingo; es profesor investigador, coautor de los libros: Los depredadores, Plantea, 2017 y Análisis de la Macroeconomía y del Sector Externo de México, Universidad de Humboldt, Alemania; Complutense, Madrid, España, 2018. Ha escrito infinidad de artículos para revistas especializadas, miembro del SNI. Correo electrónico mardur6@hotmail.com