El cuarto informe que presentó ante el Congreso de la Unión AMLO presumió logros económicos. Al cuarto año del gobierno los datos oficiales muestran una realidad alterna.

Marco Antonio Durán Ruvalcaba*

Después de cuatro años de gobierno (2018-2022), la situación no pinta muy bien en materia económica: los datos oficiales muestran que la economía medida a través del Producto Interno Bruto (PIB), se encuentra 1.7 por ciento por debajo de su nivel de inicio de sexenio.

Significa que no solo no ha crecido si no que se achicó; lo preocupante es que mientras el valor de la economía se contrajo, la población creció en el mismo lapso un 3.7 por ciento.

Las cifras oficiales son contundentes y señalan que en los últimos 14 trimestres, la economía reporta una contracción de 3.5 por ciento, es decir, el peor desempeño para un periodo similar en los últimos siete sexenios: Miguel de la Madrid se reportó un crecimiento de 1.6%, Carlos Salinas, 15.6%, Ernesto Zedillo 9.9%, Vicente Fox 5.6%, Felipe Calderón 1.3%, Enrique Peña 6.9%.

Ahora bien de los 14 trimestres que lleva gobernando Andrés Manuel López Obrador, ocho han sido de caída en la economía y seis de crecimiento. El decrecimiento en el PIB se dio a partir del primer trimestre de 2019 y hasta el segundo trimestre de 2021, iniciado el periodo de rebote a partir del segundo trimestre de 2021 a la fecha y sin embargo la recuperación no ha sido suficiente para alcanzar los niveles previos de 2018.

Los informes más recientes de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), advierten por otro lado que el PIB per cápita también se ha caído un 6% entre el IV trimestre de 2018 y el I trimestre de 2022. Dato muy sensible para la economía considerando que el indicador da cuenta del deterioro en el nivel de vida de los habitantes, pues representa el valor de los bienes y servicios producidos por cada uno de ellos.

El compromiso al inicio de esta administración fue que la tasa de crecimiento económico sería de cuatro por ciento. Sin embargo, tomando los datos más recientes y el pronóstico del Banco de México de crecer en los que resta de este gobierno (siguientes dos años), a una tasa de 1.31 por ciento en todo el sexenio, la economía habría crecido en promedio 0.20 por ciento, algo que no se registra desde hace por lo menos 80 años.

Los problemas de falta de crecimiento económico se atribuyen a diversas causas, algunas de tipo interno y otras externas.

Entre las externas ya sabemos que la culpa se atribuye a la emergencia sanitaria mundial por la pandemia de Covid 19, la guerra entre Ucrania y Rusia, el rompimiento en las cadenas de suministros, la baja que reportó Estados Unidos y que afectó a México por su alta dependencia y correlación comercial, sobre todo en alimentos y materias primas. Hay que recordar que los bienes intermedios representan 78 por ciento de las importaciones y los de consumo el 12 por ciento.

No obstante, hay que reconocer que las exportaciones siguen siendo el único motor económico encendido y el cual explica una tercera parte del valor de la economía; lo que soporta que no se haya derrumbado el PIB, pues es sostenida en mayor medida por la industria manufacturera sobre todo el sector automotriz y autopartes y la venta de petróleo.

Entre las internas, está la menor dinámica en la inversión pública y privada, bajo gasto público, falta de apoyo a empresas, inseguridad, debilidad del mercado interno, inflación, incertidumbre política, falta de certeza jurídica, corrupción, impunidad y desde luego una política económica contra cíclica.

Motivos sobran, lo cierto es que la gran mayoría de los países desarrollados afectados por la emergencia sanitaria, han logrado superar la crisis y hoy no solo han recuperado lo perdido tras la pandemia, sino que crecen a un ritmo mayor a su potencial, lo mismo sucede con los países latinoamericanos a excepción de México.

Pero no sólo es el nulo crecimiento económico lo que refleja el mal desempeño del país, también otras variables importantes como la alta inflación que no se ha podido controlar, el desempleo, la caída del ingreso, la inversión, la actividad industrial estancada y la construcción que se encuentra en niveles de 2015. La deuda que sigue creciendo pese a que se sostiene que no se pide prestado.

Los datos de INEGI dicen que la inflación general acumulada entre diciembre de 2018 y julio de 2022, ha sido de 19.34%, la de mercancías de 25.1% y la de agropecuarios de 29.2%, eso explica la caída del poder de compra de la población y la pobreza sistemática.

La tasa de desempleo está en 3.5 por ciento; de hecho, han podido recuperar los empleos perdidos tras la pandemia, sin embargo la mayoría está en el economía informal, significan que 6 de cada 10 personas trabaja en la precariedad, es decir, sin prestaciones, de hecho los datos indican que 3.1 millones trabajan sin sueldo; 19.1 reciben un salario mínimo o menos y 18.9 millones reciben entre uno y dos salarios mínimos

De acuerdo con el Coneval la “canasta alimentaria urbana” ha subido 31.27% en lo que va de esta administración y la rural 40.76%, lo que significa que cuatro de cada 10 trabajadores están en pobreza laboral.

La institución encargada de medir la pobreza indica que entre 2018 y 2020 los pobres aumentaron en 3.8 millones de personas, es decir la pasar de 51.9 a 55.7 millones. En tanto las personas que cayeron el pobreza extrema pasaron de 8.7 a 10.8 millones el periodo de referencia, lo que significan 2.1 millones.

Es importante destacar que aún faltan los acumulados hasta 2022, aunque con los datos anteriores se deduce que 6 de cada 10 mexicanos están en la pobreza y de ellos uno en pobreza extrema.

En resumen, 49.2 millones de personas que viven en una situación de pobreza laboral, es decir, los ingresos de la familia (por hogar) son insuficientes para adquirir la canasta alimentaria básica para todos sus integrantes.

Un dato por demás revelador es que si bien la Inversión Extranjera Directa se ha incrementado a buen ritmo en los 3.5 años de gobierno de López Obrador al sumar 121 mil 536 millones de dólares, aún se encuentra por debajo de lo captado por Peña Nieto en el mismo periodo que fue de 133 mil 596 millones. Las probables causas están sin duda: cancelación Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, que costó 331 mil 997 millones de pesos, Construcción AIFA: 115 mil 981 millones de pesos.

También está la refinería a de “dos bocas” con un costo de 18 mil millones de dólares, desde los 8 mil millones iniciales y el “trena maya” que será de 20 mil millones de dólares.

Aunque el gobierno sostiene que no se ha endeudado al país, la deuda pública pasó de 45 a 48% por ciento respecto del PIB.

Producto de la pandemia y aún sin reconocer, las cifras oficiales calculan que hay 626 mil muertes en exceso.

Se suma que la salud es un auténtico fracaso: Coneval revela que existen 36 millones de mexicanos con carencia a acceso de servicios de salud.

*Maestro y Doctor en Ciencias económicas por el IPN y la Universidad Autónoma Chapingo; es profesor investigador, coautor de los libros: Los depredadores, Plantea, 2017 y Análisis de la Macroeconomía y del Sector Externo de México, Universidad de Humboldt, Alemania; Complutense, Madrid, España, 2018. Ha escrito infinidad de artículos para revistas especializadas, miembro del SNI. Correo electrónico mardur6@hotmail.com