La moda es hablar de deslocalización, reubicación de empresas de oriente a occidente. Pandemia y guerra cambiaron la forma de hacer negocios; México puede perder la oportunidad de recibir millones de dólares en inversiones.

Marco Antonio Durán Ruvalcaba*

El Nearshoring, significa deslocalización, es como arrancar algo de un lugar y trasladarlo a otro. En esencia es una reubicación; es el concepto de moda como antes lo fue la globalización; es un nuevo término acuñado entre economistas y políticos; se usa cada vez con mayor frecuencia en el mundo de los negocios y las finanzas, cuando hablan de hacer cambios o mover inversiones de una región a otra.

Por ejemplo, la industria manufacturera que elabora microchips o semiconductores en China, específicamente en Taiwán, y que pretenden llevar a Estados Unidos, Canadá, América Latina o la India.

La industria de alta tecnología establecida en muchos países asiáticos y que por ahora han tenido que salir de China, Taiwán, Hong Kong; o bien empresas de servicios financieros, energía, transporte y que tuvieron que abandonar Rusia en busca de un lugar seguro para establecerse nuevamente.

Se trata de recomponer el comercio internacional tras la experiencia que ha dejado la pandemia del COVID y la guerra entre Rusia y Ucrania, se pretende terminar con la dependencia de insumos o materias primas, alimentos, producción de bienes, tecnología y evitar que un rompimiento en las cadenas de suministros vuelvan a paralizar el mundo. Un fenómeno que ha dejado costos económicos grandes y una elevada inflación global.

Es una reconfiguración comercial y tecnológica a nivel mundial, son cambios que exigen los nuevos tiempos de acuerdo a los intereses de cada país y de los capitales, pero también derivado de cuestiones políticas y económicas.

La situación geopolítica ha cambiado; algunos países imponen nuevas condiciones económicas a otros para seguir manteniendo sus inversiones, ponen restricciones, castigos, cambian reglas a fin de obtener el mayor beneficio posible.

Una de las regiones que más se beneficiaría de toda esta situación, probablemente es la de América Latina por la cercanía con Estados Unidos; en esta parte se encuentra México, con un lugar privilegiado, una zona estratégica, con tratado comercial y mano de obra altamente calificada.

El dilema, sin embargo, es saber si México podrá aprovechar o no las oportunidades que ofrece el cambio que se está dando y aunque las condiciones son inmejorables, existen otros problemas.

Industrias tecnológicas completas y empresas de diferentes ramos están en la búsqueda de un lugar para establecer su centro de operaciones. Se trata de entrada de inversiones, generación de empleos, mayores ingresos, más recaudación y muchos otros factores que potencializarían las exportaciones y en consecuencia un mayor crecimiento económico.

En septiembre pasado el presidente de Estados Unidos Joe Biden invitó -por conducto de Antony Blinken- al presidente Andrés Manuel López Obrador y a los empresarios a adherirse a la Ley Chips y Ciencia para participar con inversiones en el negocio.

Dicho decreto contempla subsidios hasta por un monto unos 53 mil millones de dólares para establecer las empresas de semiconductores en la región y con preferencia para los socios comerciales del T-MEC.

Lo que se pretende, es incluir a México en esa cadena de suministros para que se quede en América del Norte y no volver a depender de países en Asia o Europa y los problemas que significan el transporte y la logística que ha traído la pandemia del COVID.

Pero no sólo es el beneficio de producirlos, sino que, de la mano de empresas estadounidenses y mexicanas, hacer investigación, ciencia y diseño para desarrollar nuevos componentes.

Taiwán tiene en su poder 63 por ciento del mercado mundial de semiconductores y microprocesadores. Un insumo tecnológico valioso e importante, que tiene literalmente parado a muchos sectores en el mundo: automotriz, electrónico, eléctrico, telecomunicaciones, telefonía móvil, etc., por su escasez, pero también por cuestiones de confinamiento en China y diferendos políticos y económicos entre oriente y occidente.

Ante el problema entre Estados Unidos y China por el control de Taiwán, la represión y otros factores con las empresas de alta tecnología en Asia, el Departamento de Comercio firmó una orden ejecutiva para impedir a las empresas o individuos chinos comprar semiconductores y materiales de fabricación estadounidense. Se pretende dejarlos fuera de las nuevas tecnologías

Es en esencia una guerra tecnológica que impide además a China acceder a los nuevos desarrollos de chips y de los cuáles depende totalmente para el desarrollo de inteligencia artificial.

Para tener una idea de los posibles beneficios inmediatos del nearshoring en México, se estima que hay unos 16 mil millones de dólares potenciales para entrar al país de inmediato, de los cuales unos 12 mil 700 millones son de nuevos participantes, según el banco de inversiones Credit Suisse, además estima que el 40 por ciento está en la industria inmobiliaria, es decir, requerimientos de inversión para naves industriales. Trasladar íntegra la producción desde Asia.

Son inversiones productivas de largo plazo, no se trata de inversiones especulativas, sino de generación de empleos y beneficios económicos para reactivar al país. México tiene la ubicación y el potencial. El problema sin embargo es: la violencia, el estado de derecho, la falta de certeza jurídica, la situación política y el manejo económico.

La última encuesta del Banco de México por ejemplo, revela que entre los problemas que frenan el avance económico están, en cuanto a gobernanza: inseguridad pública e incertidumbre política; en la situación económica interna destaca: ausencia de cambios estructurales y la debilidad del mercado interno (consumo); en los factores externos sobresale: la debilidad económica mundial, la política monetaria de Estados Unidos (tasas de interés) y la inestabilidad internacional (guerra), pero también las presiones inflacionarias, el gasto público que es limitado y la política tributaria.

Un tema que ha frenado la posibilidad de beneficiarse del nearshoring es la situación de la política energética que ha adoptado México, bajo la falsa idea de defensa a la soberanía del sector; ha traído consultas y graves problemas para el T-MEC, que puede derivar incluso en sanciones arancelarias a la manufactura sobre todo automotriz en caso de llegar a un panel de controversias y una resolución desfavorable.

El tema más delicado es el temor de los inversionistas a no contar con el suministro necesario de energía eléctrica para sus procesos productivos. Está también la falta de infraestructura carretera, puentes, ferrocarril, puertos y servicios en general por la casi nula inversión pública del gobierno.

Otro problema es la percepción negativa que se ha generado en el exterior sobre México por políticas económicas y polarización sociales. Hay inversionistas extranjeros que incluso buscan sacar sus inversiones, pero el mejor ejemplo es la desinversión en el país de los propios empresarios mexicanos.

*Maestro y Doctor en Ciencias económicas por el IPN y la Universidad Autónoma Chapingo; es profesor investigador, coautor de los libros: Los depredadores, Plantea, 2017 y Análisis de la Macroeconomía y del Sector Externo de México, Universidad de Humboldt, Alemania; Complutense, Madrid, España, 2018. Ha escrito infinidad de artículos para revistas especializadas, miembro del SNI. Correo electrónico mardur6@hotmail.com