Después de unos meses el PRI dio nota, su presidente en funciones renunció a su cargo en el Comité Directivo Estatal y a su militancia de cuatro décadas; una de dos, o Noé Rodríguez Roldán agotó su paciencia o le prometieron una posición en el actual gobierno del Estado.
Si le ofrecieron un cargo Noé Rodríguez mostrará ser un hombre de mucha fe; tan solo en el último año disputó la candidatura a gobernador y no la obtuvo, le dijeron que tendría la pluri de la diputación federal y no fue así, esperaba en consuelo la pluri local y tampoco se la dieron, luego se generaron expectativas en torno a una notaría y sólo fue para distraer un poco la atención de las verdaderas intenciones y acuerdos del ex mandatario.
Independientemente de lo que venga para Noé Rodríguez con su salida se atizaron brasas que a pesar del poco fuego permanecían encendidas y la presidencia del PRI estatal se convierte en una opción poco rentable hoy pero con un registro que aún pueden negociar.
Cuentan que el secretario general en funciones, Oscar Amador fue uno de los más sorprendidos con el anuncio de su exlíder, pero pasado el estupor cayó en la cuenta de que sería presidente del CDE del PRI, eso, si lo dejan.
Porque resulta que Mildred Vergara Zavala es la secretaria general electa para el periodo que concluye en 2024, y en diciembre pasado tuvo que dejar el cargo para asumir la presidencia municipal de Tlaxcala, de la que era suplente, cuando la alcaldesa titular, Anabell Ávalos Zempoalteca, se separó de manera definitiva de ese espacio para competir por la gubernatura.
Mildred Vergara podría hacer efectivos sus derechos políticos y regresar a la secretaría general y en consecuencia asumir por prelación la dirigencia de su partido, que además necesita movilizarse, unir, renovar y escuchar a sus estructuras si pretenden competir, eso es algo que sin duda la ex alcaldesa suplente podría logar más que el actual secretario.
Pero aunque el PRI en este momento no sea una plaza codiciada, tampoco será despreciada por nadie y seguro ya hay varios encumbrados priistas que le pusieron el ojo encima, cuestión de días para que asomen la cabeza.