Si las cosas no cambian esta será una década perdida

Marco Antonio Durán Ruvalcaba*

Una sucesión de indicadores que se reportan de forma mensual poco a poco van dando forma al desastre económico que gesta en México para este sexenio. No hay uno solo que muestre que la situación en el país pueda mejorar en el corto y largo plazo.

Uno tras otro, los datos exhiben la debilidad económica que existe. Ya sea que la información provenga de alguna institución pública o privada, los indicadores resultan desalentadores.

Y es que mientras el gobierno insiste en repetir que hay finanzas públicas sanas, que la economía crece como nunca, las cifras de la propia Secretaría de Hacienda, INEGI o Banxico muestran otra cosa.

Aseguran desde Palacio que la economía crece de manera vigorosa —según datos no oficiales—pero el PIB solo alcanzó un mínimo avance de 0.9 por ciento en el trimestre enero-marzo y 1.6 por ciento a tasa anual. De seguir así la economía y de cumplirse las expectativas de economistas y organismo internacionales, para 2024 cuando termine este sexenio el país apenas habrá crecido un 0.2 por ciento a tasa anual.

Un análisis de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), revela que el PIB per cápita ha caído entre 2018 y 2021 un siete por ciento, ubicando a México en el último lugar entre los países que la integran. Significa que se ha perdido por lo menos el equivalente a 10 años de desarrollo y bienestar social y para volver a alcanzar el nivel de 2018, tendrán que pasar por lo menos otros ocho años.

Para entender la dimensión de lo que significa el PIB per cápita, este se define como lo que le correspondería a cada mexicano en dinero, si se repartiera en partes iguales a cada uno, lo que el país produce en bienes y servicios cada año.

En materia de precios, la inflación está en su nivel más alto en dos décadas y se estima que llegue a su pico de 8.5 por ciento antes de terminar el año, para de ahí comenzar un descenso. Aunque se antoja un poco complicado en la medida en que el banco central no se atreve a tomar medidas radicales y subir la tasas objetivo a una mayor velocidad.

De hecho, hasta el Presidente, sugirió que el Banco de México no debiera incrementar las tasas; pero de no hacerlo la consecuencia sobre la inflación sería mayor. Solo una política monetaria restrictiva puede contribuir a moderar el alza en precios y evitar un deterioro en el salario de los trabajadores.

En su última reunión, la junta de gobierno del banco central, de forma unánime decidió subir la tasa en 50 puntos base para dejarla en 6.50 por ciento. Pero para el nivel de inflación y la presión sobre los precios se precisan decisiones fuertes para aumentar aún más los rendimientos por lo menos hasta un 8.5 por ciento.

El dilema es subir la tasa entre 25 y 50 puntos base para la próxima reunión del 12 de mayo; un alza apresurada podría derivar en una nueva desaceleración económica que lleve a la recesión, producto de inhibir el consumo y el crédito interno.

De todas formas, los indicadores como ventas menudeo y mayoreo de establecimientos comerciales reportan un estancamiento en lo que va de 2022; muestran incluso un retroceso en enero y febrero. Lo mismo sucede con el sector servicio privados no financieros.

Mientras que el indicador del consumo privado en el mercado nacional divulgado la semana pasada revela que si bien subió apenas 1.3 por ciento a tasa mensual y casi 10 por ciento a tasa anual, es muy limitado por ser el principal componente de la demanda agregada. De hecho, el índice se encuentra en un nivel similar al de junio de 2019, es decir recién iniciada la pandemia.

La debilidad del mercado interno se confirma con los datos de recaudación; el Impuesto al Valor Agregado (IVA) que es un impuesto indirecto que todos pagamos en la compra de algún bien o servicio, se redujo en marzo un 7.8 por ciento al obtener ingresos el gobierno por unos 95 mil 500 millones de peso.

En el trimestre (enero-marzo) pasó lo mismo con el desplome en la recaudación de 9.3 por ciento, en el IVA, unos 291 mil 500 millones de pesos se recibieron, desde los casi 300 mil millones en el mismo periodo de 2021.

Todos lo mexicanos dejamos de comprar algunos productos o renunciamos el esparcimiento por la crisis y el aumento en los precios. Se asiste con menos frecuencia a eventos deportivos, teatro cine, conciertos, etc. pero también se ha dejado de salir a comer a restaurantes o pedir comida, se ha evitado comprar enseres domésticos, ropa y calzado, bienes duraderos o semi- duraderos.

Otro indicador importante es la inversión física, es digamos la que influye en crecimiento económico de largo plazo, es la que genera infraestructura, la que refleja si una sociedad alcanza un mayor bienestar, porque se construyen hospitales, escuelas, obras públicas, carreteras, puentes, trasporte; pero es también la que sirve para la creación de fábricas, tiendas, maquinaria y equipo.

Todo en favor por supuesto de la generación de empleos, de mejores ingresos y mayores salarios. Y que decir la construcción de casa habitación, que es la que demanda la sociedad.

Sin embargo, la permanente confrontación del gobierno con los empresarios y los inversionistas extranjeros ha propiciado que no solo disminuya la inversión, sino que incluso se vaya del país.

Se reporta salida de capitales, empresas que prefieren llevar su dinero a otro parte ante la incertidumbre política y económica que hay en México.

Los datos en la materia indican que la inversión no repuntó y que se encuentra en el nivel de hace 11 años. Esto da una idea clara de cuánto se ha rezagado México frente al mundo.

Datos oficiales reportan que la Inversión Fija Bruta cayó tres por ciento en febrero de este año para dejarlo en niveles no vistos desde marzo de 2011, esto ha limitado de forma importante el crecimiento del país.

Todo lo que sucede en el ámbito económico se refleja en el empleo, pero las cifras que da conocer el IMSS, registran que apenas se crearon 5 mil 490 puestos en abril para el sector formal.

El país demanda 1.2 millones de plazas laborales por año, es decir jóvenes de 15 años y más que se integran al mercado cada año. Si las cuentas no fallan, entonces debieran generarse un promedio mensual de 100 mil.

No obstante, apenas y con la recuperación de los perdidos en la pandemia se lograron crear según el IMSS unos 71 mil el año pasado lo que significa que el resto fue a la informalidad, migración o delincuencia.

*Maestro y Doctor en Ciencias económicas por el IPN y la Universidad Autónoma Chapingo; es profesor investigador, coautor de los libros: Los depredadores, Plantea, 2017 y Análisis de la Macroeconomía y del Sector Externo de México, Universidad de Humboldt, Alemania; Complutense, Madrid, España, 2018. Ha escrito infinidad de artículos para revistas especializadas, miembro del SNI. Correo electrónico mardur6@hotmail.com