Insuficiente para impulsar un mejor desarrollo económico y social del país; mucho gasto en programas sociales de poco alcance, obras insignias y pensiones.

Marco Antonio Durán Ruvalcaba*

Uno de los sucesos más importantes cada año en materia económica es la entrega del paquete económico o Proyecto de Presupuesto de Egresos y la Ley de Ingresos (PEF), que el Ejecutivo envía al Legislativo para su discusión y aprobación. En él se plasma todo la política económica que se llevará a cabo en el siguiente año fiscal, en este caso para 2023.

La Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, indica que la fecha límite para entregarlo al Congreso es el 8 de septiembre para su estudio, análisis y en su caso aprobación la cual tendrá que ser a más tardar el 15 de diciembre del año en curso.

Es sin duda el instrumento de mayor importancia para la aplicación de las políticas económicas, sociales (educación, salud) y de inversión para el país. En el documento se plantea de dónde se obtendrán los recursos para la operación del gobierno y en qué se deberá gastar el dinero que se obtenga para impulsar el desarrollo económico.

La semana pasada, se dio a conocer la estructura del presupuesto y debo decir que es limitado y que no tendrá el impacto necesario para impulsar el crecimiento económico del país y mucho menos el de los mexicanos.

Tratando de hacer una analogía entre un presupuesto de gobierno con el de una familia, hay que considerar los salarios de todos los integrantes del hogar, sumar las remesas, becas, ayudas sociales, etc., para saber cuál es el ingreso total y después intentar distribuir el dinero para el pago de la renta, hipoteca, transporte, educación, salud, vestido, comida y/o alguna inversión para construir otra habitación, etc.

Si faltara dinero o el ingreso fuera insuficiente, entonces se tendrá que recurrir a la tarjeta de crédito, pedir fiado con el tendero o bien ir con algún banco o agiotista para completar.

Exactamente eso sucede en el gobierno. Para 2023 la Secretaría de Hacienda contempla ingresar 7 billones 165 mil 506 millones, pero piensa gastar, 8 billones 299 mil 647 millones, es decir, un déficit presupuestal de 1 billón 134 mil 140 millones de pesos. Obviamente su faltante se financiará a través de deuda. Se llaman requerimientos financieros y representará para 2023 el 4.1% del PIB.

Nada sale más  caro que lo que el gobierno ofrece gratis.

Esa deuda no es gratis, la tendrán que pagar todo los mexicanos de a pie, como usted o como yo. ¿Cómo? vía impuestos, cuotas o aportaciones, no hay de otra, si no es este año será en los próximos 10, 20, 30, 60 o 100 años, dependiendo el plazo al que se contrate la deuda.

Pensará que 60 o 100 años son muchos, pero si existen bonos a fechas tan lejanas y en efecto existen, significa que usted, sus hijos, nietos y hasta los que aún no nacen ya están endeudados.

Ahora bien, 2023 será año electoral, se juega la gubernatura del Estado de México y Coahuila, ambos estados priistas a ultranza. Para tratar de no tocar el bolsillo de los mexicano y que se refleje el rechazo al gobierno y en consecuencia en el voto, para el año que entra el gobierno propuso que no haya aumento de impuestos de ningún tipo, es más, no habrá miscelánea fiscal; es decir, no se contempla ni siquiera ampliar o crear un solo nuevo impuesto.

Lo que si se hará, serán ajustes conforme a la inflación a los servicios que se prestan (energía, gasolina, casetas de peaje en autopistas, verificación) o los bienes que venden como actas, pasaportes, etc.

Es importante señalar que la principal fuente de ingresos del gobierno mexicano son los impuestos, en importancia sigue la venta de petróleo y luego lo que recibe por derechos y aprovechamientos, aportaciones, cuotas de ingresos de empresas paraestatales (IMSS, CFE, Pemex, otros organismos) Capufe, uso de aeropuertos, uso de frecuencias para internet, etc.

Los tributarios, es decir los que provienen de los impuestos representan más del 90% de los ingresos presupuestarios del gobierno, el resto son los petroleros, menos del 10%.

Significa que 9 de cada 10 pesos que obtenga el gobierno vendrán de los impuestos y solo uno del petróleo. Y eso es todo lo que recibirá por ingresos, no así lo que gastará.

¿En qué gastaran?

Los datos del presupuesto (PEF), dicen que ocho de cada 10 pesos que erogará el gobierno serán en gasto corriente, es decir en salarios de todos los trabajadores, funcionarios, médicos, maestros, militares, policías, etc.

Serán para que pueda operar el gobierno; se incluyen todos los ramos administrativo y los servicios personales, es decir, camionetas, autos, celulares, gasolina, mantenimiento, papelería, armas, viáticos, vuelos, estancias de altos funcionarios, legisladores y ministros. Al diablo con la austeridad.

Como vemos el gobierno es muy obeso, demasiada gente que cobra por tan poco trabajo; además se viola la Ley, pues en ella se establece que el aumento en el gasto corriente no podrá ser mayor al crecimiento económico.

Desglosando: el Gasto Programable, que representa 71.8% del Gasto Neto Total, prevé un monto de 5 billones 958 mil 256.6 millones de pesos. Estos recursos son los que ya están comprometidos y no se pueden eludir, es decir, educación, salud, seguridad e inversión.

El Gasto No Programable se estima un monto de 2 billones 341 mil 391.2 millones de pesos,  en este rubro se incluye el pago por servicio de la deuda (costo financiero); representa  3.4% del PIB, además de las participaciones o transferencias que se hacen a los estados y municipios.

Otro dato interesante es que de lo que recaudará el gobierno en impuestos, 60% se destinará a pensiones, el gasto en pensiones, aumentaría de 1.5 a 1.7 billones de pesos en 2023 respecto al 2022, eso equivale a 5.4% del PIB.

Pero mientras por un lado crecen los recursos para programas como becas, apoyos jóvenes construyendo el futuro, sembrando vida, las pensiones y las obras insignias: tren maya y refinería dos bocas, y se destaca que los recursos para atención a salud recibirán 25 mil 204 mdp más que en 2022, también destaca una reducción de 55.9% para el Programa de vacunación y la cancelación de presupuesto para proyectos de infraestructura social en salud no habrá mantenimiento.

De la misma forma sucede con el presupuesto destinado a la Secretaría de Educación Pública, la cual recibirá 402 mil 277 mdp, lo que representa 5.16% más que en 2021. Sin embargo, este monto se encuentra por debajo de los niveles máximos que se registraron en 2016.

Lo anterior, se llama austericidio y tendrá consecuencias graves, inclusos fatales.

*Maestro y Doctor en Ciencias económicas por el IPN y la Universidad Autónoma Chapingo; es profesor investigador, coautor de los libros: Los depredadores, Plantea, 2017 y Análisis de la Macroeconomía y del Sector Externo de México, Universidad de Humboldt, Alemania; Complutense, Madrid, España, 2018. Ha escrito infinidad de artículos para revistas especializadas, miembro del SNI. Correo electrónico mardur6@hotmail.com