Por: Marco Antonio Durán

Hoy comenzó —10 al 16 de noviembre— uno de los principales eventos que marcan el inicio de la época navideña y el frenesí de los gastos y las fiestas de fin de año, en México. Estamos hablando del “Buen Fin”.

Este acontecimiento tiene su origen en el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, que en el ánimo de impulsar la economía y el consumo tras la crisis de 2008-2009, que no se recuperaba, para 2011 implemento la nueva medida tratando de emular el famoso “Black Friday” en Estados Unidos.

El Black Friday o viernes negro fue una iniciativa de empresarios y comerciantes en Filadelfia, Estados Unidos,que querían impulsar sus ventas, sacar sus inventarios y estimular la economía, después de la crisis 1929.

Así, aprovechando el concepto y la buena acogida que teníaentre la población, se instituyo un día después de los festejos de Acción de Gracias en todo el país.

La idea más cercana en México de este programa, es la deimpulsar el consumo, favorecer la economía, las empresas y apoyar con buenos precios a la población en general.

La iniciativa comenzó con el propósito de ofertar todo tipo de bienes y servicios por tres días, es decir un fin de semana, sin embargo, ahora se ha extendido a siete días.

Empresas, tiendas comerciales, departamentales, mueblerías,automotrices, telefónicas, prestadores de servicios, hoteles, líneas aéreas, bancos, gobierno, todos juegan, todos quieren quedarse con una pequeña parte de esa gratificación de fin de año, que reciben los trabajadores.

Aguinaldos que se adelantan y reparten a mediados de noviembre y los que ya recibieron los jubilados y pensionados desde este mes.

El problema es que, a diferencia de Estados Unidos, en donde si hay ofertas reales en el Black Friday y se puedenencontrar desde un Smart tv por 10 dólares hasta cualquier electrónico por un dólar, en México el Buen Fin, no resulta barato y menos tan atractivo.

Al menos eso se ha descubierto en el tiempo y al paso de cada temporada. Promesas incumplidas y engaños son cotidianos por parte de los vendedores.

Grandes almacenes ofrecen precios inflados, meses sin intereses, productos descontinuados, artículos de mala calidad; lo mismo sucede con las ofertas para viajar en donde no se respetan las condiciones para volar o los contratos de hotel, etc., y que decir de los planes telefónicos y de internet.

Todo se vale con tal de verse favorecidos, sin embargo, lo que sigue al magno evento son quejas, demandas y decepción.

Pero este año será el más complicado y triste por las condiciones en que se encuentra el país en tiempos de postpandemia.

Lo que más demandan los mexicanos en esta temporada según las estadísticas, son los electrónicos seguido de ropa y alimentos para los festejos navideños y de año nuevo.

Una crisis mundial en puerta advierte el peligro con ofertas que no son reales o en el peor de los casos que no existan.

Como sabemos, en el mundo hay una sobre demanda de insumos, alimentos, bienes, micro componentes, chips, semiconductores, componentes para la elaboración de electrónicos, electrodomésticos, automotores, teléfonos móviles, computadoras, tabletas, etc.

También conocemos que se han roto las cadenas de suministros, es decir, muchas mercancías e insumos que se producen en Asia, se encuentran en tránsito a América, Europa o África y viceversa, los puertos están saturados y no se alcanza a sacar y dispersar las mercancías.

Por otro lado, está la gran demanda de productos a nivel internacional, la cual provoca que no haya suficiente transporte marítimo o aéreo y con ello que los costos se eleven.

Desde luego el efecto de los energético como es el incremento en los combustibles: gasóleo, turbosina, gasolina, electricidad que se utilizan para mover la industriay el trasporte.

La combinación de esos factores hace que se dé a la vez un faltante de mercancías a nivel global y que por otro lado haya mucha liquidez (dinero) en la economía mundial por los apoyos fiscales y directos que han otorgado muchos gobiernos a empresas y familias.

Pocos productos y mucho dinero es una mala combinación que se traduce en escases e inflación importada, aumento de precios en todos los bienes y servicios que se consumen y que impacta directamente el bolsillo de la población.

Pero también este fenómeno propicia que no se produzcan por ejemplo automóviles o aparatos electrónicos como pantallas o computadoras, tabletas o teléfonos en el mundo.

Por ejemplo, se ha dado conocer el lunes pasado que Méxicose comercializaron apenas 76 mil 649 automóviles, la menor cantidad para un mismo mes desde 2009. Lo anterior es el resultado de dos cosas: por un lado, la menor producción de automotores y por el otro, la caída del ingreso de la población y los altos precios en México.

Sabemos además por los informes oficiales del INEGI, que el consumo, se ha desplomado. Cuando se habla del consumo se refiere a la demanda interna y esta no es otra cosa, que las compras de bienes y servicios que hace el gobierno y las familias; este indicador representa el 75 del total del valor de la economía o el PIB.

En agosto el consumo hilo tres meses a la baja y en el año apenas ha subido nueve por ciento frente a una caída durante2020, de 11.5 por ciento.

La razón es la falta y perdida del ingreso de la población por menores empleos y el aumento sostenido en la inflación.

En ese sentido INEGI reveló que la inflación se ubicó en octubre en 6.24 por ciento a tasa anual, la mas alta desde 2018, pero en el mes de referencia el incremento en los precios fue de 0.84 por ciento, el nivel más alto para un mes de octubre desde 1998.

Todo lo anterior sirve para reflexionar y sugerir que nos son tiempos de hacer gastos innecesarios, por el contrario,investigar que ofertas son reales y cuáles no. Entender que incluso no las habrá en muchos casos debido a su escases y si sí las hay, serán muy caras como computadoras, pantallas, móviles, tabletas.