Desde el Centro

Por: Christian Vaslaf Santacruz

El próximo diez de abril se llevará a cabo uno de los actos menos democráticos de la historia en México, y es que en esa fecha se pretende organizar el proceso de consulta para la Revocación de mandato. En un inicio hubo algunos sectores y organizaciones políticas que erróneamente se prestaron a recabar las firmas necesarias para solicitar la revocación de mandato, de tal forma que debido a los apasionamientos políticos y al mal cálculo ayudaron sin querer a lograr la meta impuesta por la ley. ¿Es conveniente participar en ese proceso? No, no es conveniente participar en dicho proceso.

Andrés Manuel López Obrador fue electo aún sin ser aprobadas las leyes necesarias para promover la revocación de mandato, ya que la reforma constitucional fue aprobada en 2019, de tal forma que fue electo para seis años, bajo esa circunstancia legal fue electo Presidente de México. Es decir, el que en un dado caso mediante la revocación de mandato la mayoría esté a favor de que sea revocada su potestad, no se le podría quitar el mandato, porque se estaría violentando la norma constitucional y se estaría incurriendo en un delito.

Es claro que el poder de quitar o poner a un Presidente es una facultad popular, el pueblo es quien debe ser quién decida, quien se va o se queda con el cargo público. Pero todo bajo un ambiente de legalidad, al no ser de esa manera, se estaría pisoteando el estado de derecho. Y si algo hay que cuidar en México, es precisamente el estado de derecho. De tal forma que no podemos prestarnos los mexicanos en incurrir en un acto ilegal, que lejos de hacerle un bien al país, le hace mal. Las leyes se hicieron para cumplirlas, no para violarlas, si los mexicanos participamos en este acto, que para este momento es ilegal estamos lastimando el imperio de la ley.

El ejercicio de revocación de mandato, aplica para los próximos presidentes no para este, no obstante que la ley así la aprobó el congreso de la unión. En el supuesto que la mayoría decida que AMLO se vaya, lo que va suceder es que no se va a ir, porque fue electo por un periodo de seis años, bajo una circunstancia de ininterrupción, aún por mandato popular.

Que sucede si la mayoría decide que se quede, tampoco sucede nada. Porque al final de cuentas no se puede ir. Este ejercicio es una trama con intenciones oscuras, mismas que la gente desconoce.

Otro punto a ser observado, quien solicitó la revocación de mandato no fue la ciudadanía como está previsto en la constitución, fue impulsada desde palacio nacional, es decir, el mismo López Obrador fue quien la está impulsando, y como es claro con el apoyo del partido en el poder. Ahora bien, la constitución prohíbe el uso de recursos públicos en lo que toca a la recolección de firmas ciudadanas, sin embargo, desde la tribuna oficial, usando los tiempos oficiales (los cuales cuestan a la ciudadanía), y mediante el uso de las prerrogativas que recibe Morena (también son recursos públicos, que le cuestan a la ciudadanía) se promovió la consulta y la recepción de firmas. Es decir, se usaron recursos públicos, aun y porque la ley lo establece y posteriormente los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación  lo precisaran.

Que quede claro, este ejercicio es para revocar el mandato a través de una petición ciudadana, no es como dice Morena que es, o sea, no es un ejercicio de ratificación. De tal forma que eso que promocionan para nada existe, no se ratifica, se debe revocar.

El presupuesto del INE fue recortado, por tal motivo no podrá cumplir con lo establecido en la ley, es decir que por falta de fondos, no se colocarán el número necesario de casillas que la ley establece, ya que si acaso únicamente serán 57 mil casillas, una tercera parte de lo que deberían colocar, por tal motivo, es violatoria de la ley.

Por lo anterior, es necesario precisar, participar en ese ejercicio es violar la ley.