La violencia que generan los cárteles por el control de las drogas son el factor de expulsión; crece número de decomisos de sustancias prohibidas en la frontera con México revela: US Customs and Border Protection

Marco Antonio Durán Ruvalcaba*

Decir a diario en cadena nacional que todo esta bien es una cosa, pero la foto que se da a conocer desde el exterior revela que la situación del país es completamente diferente. Es compleja.

Y no es en estricto sentido una imagen física de un evento, si no las cifras y estadísticas que pintan de cuerpo entero la realidad, porque sería casi imposible tener un retrato completo de todos los habitantes juntos en sus comunidades y observar de cerca cada uno de los problemas que existen, empezando por la violencia y la pobreza.

No es como perciben desde el exterior lo que pasa en México, es lo que muestran los hechos, lo que se documenta y se contabiliza desde fuera. No hay mejor diagnóstico de un fenómeno social que lo que se observa en la vida real, lo que se puede medir.

Uno de esos documentos es el que ofrece la oficina de Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de EE. UU, específicamente de lo que pasa en la frontera sur de ese país o sea el límite con México, en donde cada mes se reporta la cantidad de detenciones de personas ilegales y de decomiso de drogas.

Dos temas que tienen que ver mucho con lo que pasa en México y que ocupan y preocupan, sobre todo, porque de manera constante el actual gobierno presume la cantidad de remesas que recibe México, pero no de las expulsiones y los mexicanos que huyen por la violencia, que se van por la necesidad.

Se habla del crimen organizado, de los muertos, la violencia que se vive en todos los rincones del territorio nacional, los desplazados, las armas, los desaparecidos, pero poco se dice de la cantidad de droga que pasa por el país, de lo que se trasporta, produce y el dinero que se lava.

Los datos dicen mucho y explican todo: por ejemplo, que la cantidad de personas que detiene son aprensiones, expulsiones y arrestos (capitulo 8 y 42 de la ley de aduanas de EEUU). Documenta diversas nacionalidades, pero sólo hablaremos en este espacio de los mexicanos, que a decir de los datos representan 6 de cada 10 personas.

De acuerdo con la información los encuentros de la patrulla fronteriza pasaron de 362 mil 251 en 2020 a 706 mil 645 en 2021, es decir, que se duplicaron o se incrementaron un 96 por ciento. Algo así como unos 58 mil intentos por mes el año pasado.

Hasta agosto de 2022, los encuentros ya suman 563 mil, unos 70 mil 400 mensuales, por lo que se estima que la cifra podría superar a los que hubo en 2021. También los datos revelan que es el mayor número de personas que han sido detenidas desde 2008 cuando se reportaron un total de individuos interceptados de 858 mil 638.

Algo debe estar mal porque, si la economía y el nivel de vida entre los mexicanos es bueno como se pregona a diario, nadie tendría la necesidad de irse, de abandonar su familia, sus raíces, de dejar su casa o sus afectos.

La necesidad apremia: no hay trabajo, el ingreso es bajo; existe una situación real de alta vulnerabilidad por falta de alimentos, servicio médico, medicinas y ni qué decir de la inseguridad.

Los desplazamientos y otros factores de pobreza obligan a irse, a exponer su vida en el intento de cruzar la frontera. Tan sólo en 2021 murieron en ese intento unos 720 connacionales, todo por esos dólares de los que cada mes reportan niveles récord en entradas de remesas.

Por cierto, hasta julio de 2022, suman 32 mil millones de dólares, equivalentes a unos 4 mil 700 millones mensuales. Dinero de transferencias que sirven para ayudar a sus familias, recursos además que permiten que la economía funcione porque permea a muchas familias y ayuda a que no decaiga el consumo y que en mucho sirve para que la crisis no se extienda más.

Pero hay otro fenómeno que viene junto a los migrantes y el envío de remesas, el que habla del uso de este mecanismo por parte de los criminales para lavar dólares. Que se vale de la necesidad en México y Estados Unidos de personas parea mandar y recibir dólares, evadiendo la justicia, engañando al sistema financiero y permitiendo que esos recursos se usen para cosas ilícitas: financiamiento a políticos, compra de armas, corrupción y el elevado nivel de violencia que se observa por la disputa de los cárteles.

Para dar una idea de lo que estamos hablando, el mismo Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza ha informado estos días que en 2020 logró confiscar un millón 059 mil 400 libras de drogas equivalentes a 480 mil 535 kilogramos a nivel nacional; aunque es oportuno decir que más del 80 por ciento proviene de la frontera sur y colindantes con México.

Para 2021 la incautación fue un 17 por ciento menor, pero sumaron unas 424 toneladas de sustancias prohibidas y en 2022 la cosa no ha sido diferente y hasta agosto de este año se informa que van 273 toneladas detenidas por el servicio de adunas.

Los hábitos han cambiado y las drogas ahora son diferentes, la mayor cantidad incautada en 2022 fueron la Katamine y el Khat (Catha Edulis) que es una especie de norseudoefedrina y representa casi el 40 por ciento del total retenido por las autoridades.

La marihuana sigue siendo la más negociada. No importa que esta droga sea legal en Estados Unidos. En 2019 el 60 por ciento de lo retenido era de la hierba de cannabis. No obstante, para 2022, solo representó el 21 por ciento de lo incautado.

Por supuesto las anfetaminas continúan siendo un gran negocio y de acuerdo con la autoridad estadounidense se han logrado incautar hasta agosto unas 72 toneladas de pastillas, que representan casi el 27 por ciento del total.

La cocaína parece que poco a poco es sustituida por otras drogas más potentes o menos mortales y para lo que va de este año se reporta la incautación de unas 30 toneladas, el 11.1 por ciento del total.

Aquí vale decir que muchos mexicanos sufren y mueren por las ambiciones de otros, que la mezquindad de algunos personajes no tiene límites. La semana pasada se dió un gran debate para extender hasta 2028 la permanencia de los militares fuera de los cuarteles y haciendo tares de seguridad que les corresponden a los policías.

Pero en ningún momento se escuchó claro, alto y fuerte qué hay que hacer para detener la violencia, como fortalecer la seguridad de los Estados y Municipios, porque no siempre van a estar los soldados haciendo esa labor.

Debemos reconocer que los abrazos no funcionan, que el principal generador de violencia y de expulsión de mexicanos es la pelea de los cárteles por la droga. Que el crimen organizado ha prosperado al amparo de un gobierno poco asertivo. En donde la confrontación ha sido la mejor forma de acrecentar diferencias sociales.

*Maestro y Doctor en Ciencias económicas por el IPN y la Universidad Autónoma Chapingo; es profesor investigador, coautor de los libros: Los depredadores, Plantea, 2017 y Análisis de la Macroeconomía y del Sector Externo de México, Universidad de Humboldt, Alemania; Complutense, Madrid, España, 2018. Ha escrito infinidad de artículos para revistas especializadas, miembro del SNI. Correo electrónico mardur6@hotmail.com