Siguen las actividades del Día de la Mujer y mientras en algunos lugares como Huamantla el gobierno municipal diseñó un programa de atención integral para el sector, en otros sitios hubo total apatía y en otros, como el nivel estado las cosas se salieron de control.

Es el primer Día de la Mujer que le toca conmemorar a Lorena Cuéllar como gobernadora y pudo ser diferente: ella no está sujeta a protocolos y narrativas, pudo salir y dar un mensaje, seguir la línea y culpar de todo a los gobiernos anteriores, decirles que ella también ha sido flagelada pero que logró sobreponerse, mostrarse aliada.

Pero desaprovechó su bono principal, el ser mujer; una gobernadora mujer que al dar la cara habría desarticulado la desafortunada expresión de sus congéneres.

Hay razón: Ni una menos, ese reclamo es generalizado, ni asesinadas, desaparecidas, secuestradas, golpeadas, violadas, acosadas, ignoradas, abusadas, explotadas o maltratadas; las mujeres de Tlaxcala no deben seguir apareciendo más en esas estadísticas.

También es cierto que una protesta pacífica no arma revolución, pero la violencia no se combate con violencia, y es inaceptable que mujeres insulten a otra: ni a la mujer que representa el estado, ni a ninguna otra y gobernadora fue injuriada.

Su excusa es que tuvieron motivo: al cercarles el Palacio de Gobierno se las trató como delincuentes y ellas como delincuentes se comportaron.