Desde el centro

Por: Christian Vaslaf Santacruz Montealegre

Samuel García, actual gobernador de Nuevo León, es uno de los políticos que mejor sabe dar uso de las redes sociales. Tan es así que buena parte de su posicionamiento político se debe a ello. Si bien es cierto que buena parte de los votos que obtuvo Samuel, fue gracias al empuje de Luis Donaldo Colosio Riojas, hijo del político priista asesinado en Lomas Taurinas, Luis Donaldo Colosio Murrieta, también lo es que Samuel ha logrado mediante las redes sociales sacar raja en beneficio de su proyecto político.

El que detuvieran al ex gobernador, Jaime Rodríguez Calderón, y que hicieran pública una serie de fotografías de diferentes ángulos y contextos, se debe a la necesidad de Samuel García de generar agenda mediática para ser comercializada de manera vil, sin importar si se violan o no los derechos de las personas. Y es que al hacer pública una fotografía en donde se puede ver al exgobernador, el Bronco, sentado en una habitación con una camiseta interior mientras un policía le toma sus datos, fue una total violación de su presunción de inocencia. Pero algo había que vender a las redes sociales, sin importar si se violan los derechos de las personas. 

Cabe mencionar que el delito que se le imputa al bronco es de carácter federal, por lo que de ninguna manera queda a jurisdicción de los jueces a fines a Samuel, sin embargo, eso se resolverá en un mes. Hace unos días algunos de los ex secretarios del bronco, salieron (en palabras de García Sepúlveda) a solicitar que se les considere como testigos protegidoso se les tenga considerados el criterio de oportunidad, para que de esa manera puedan caer una serie de sujetos que cometieron delitos, entre ellos el robo a las finanzas del estado. Lo anterior con la finalidad de construir hospitales y escuelas, así como obras para grupos vulnerables. El punto es que ahora con tal de que regresen la lana que se robaron, se puede perdonar las acciones ilícitas que cometieron quienes se ostentan como testigos protegidos o que bien tomaron el criterio de oportunidad, se les olvida que lo que busca la ley penal es sancionar el acto delictivo, y por consecuencia el daño a la sociedad. 

Si bien es cierto que se deben sancionar a aquellas personas que hicieron un mal uso de la hacienda pública, también lo es que esta situación no debe ser aprovechada para sacar raja política, o bien mercadológica. 

Pero el gobernador de Nuevo León es un influencer, que sin esa herramienta dudosamente hubiere podido lograr el posicionamiento nacional que hoy tiene, porque como senador dejó mucho que desear. De tal manera que lo que urge es comercializar los escándalos políticos vía las redes sociales, y así lograr un posicionamiento mediático, con la finalidad de colocarse en una posición presidenciable, que hasta el momento aún no tiene. 

Valen más las ambiciones, que las instituciones y el estado de derecho. Al menos es lo que nos ha dejado ver nuestro Presidente de México, y de ahí se despuntan una serie de políticos que busca hacer lo mismo, entre ellos Samuel García Sepúlveda, por ello es importante comunicar lo que muchos no saben hacer. Eso del caso del Bronco, huele más a una manera de lograr posicionamiento para estar en las encuestas nacionales de presidenciables, pero se verá en unos días, por lo pronto hay que perseguir a todos los que se puedan y hacer como que se acogen niños, sin ser adoptados formalmente. El chiste es salir bien en las redes sociales y en los noticieros. 

Y ya que hablamos de López Obrador, que siempre no se pudo vender el avión presidencial. Por tal razón, ahora está en renta mediante una empresa paraestatal, dirigida por el ejército mexicano. Ahora como dijo el mesías, el avión puede ser usado para celebrar un viaje de bodas, o para premiar a los trabajadores de alguna empresa. A eso me refiero, que por muy burdo que parezca, esas acciones las placean en medios de comunicación y redes sociales, engañando a quienes se dejan, ya sea por desconocimiento, ignorancia o por apasionamiento. El punto es siempre estar en el ánimo de la sociedad. ¿Habrá quien si se trague sus cuentos?